
La Garganta del Diablo, el salto más importante de las Cataratas del Iguazú, permanecerá cerrada por tiempo indeterminado debido al fuerte aumento del caudal del río Iguazú. La medida respondió a un protocolo de seguridad activado tras las intensas lluvias registradas en las altas cuencas de Brasil y Paraguay.
La empresa Iguazú Argentina, concesionaria de los servicios en el área protegida, confirmó el cierre preventivo del principal atractivo de las cataratas. La decisión busca proteger a los visitantes ante la rápida evolución del fenómeno hidrológico.
En apenas 26 horas, el caudal del río pasó de 2.750 metros cúbicos por segundo a 9.190 metros cúbicos por segundo. Durante este jueves, los registros aumentaron aún más y alcanzaron los 10.000 metros cúbicos por segundo, según informó el medio local La Voz de las Cataratas.
Ese volumen representa casi seis veces el caudal habitual del río, que normalmente oscila entre 1.500 y 1.800 metros cúbicos por segundo.
Ante este escenario, Iguazú Argentina activó el protocolo de emergencia previsto para este tipo de contingencias climáticas. El cierre del paseo comenzó el miércoles para permitir que los operarios rebatieran las barandas de las pasarelas como medida de protección.
La Administración de Parques Nacionales, junto con la empresa concesionaria, informó que la reapertura dependerá de la evolución de las condiciones meteorológicas y de la disminución del nivel del río.
Cuando el caudal descienda, el personal técnico realizará una inspección para verificar que las estructuras no presenten daños. Después de esa revisión colocará nuevamente las barandas y habilitará el acceso al público.
A pesar del cierre de la Garganta del Diablo, el Parque Nacional Iguazú continúa abierto. Los visitantes pueden recorrer los circuitos Inferior y Superior.
En el lado brasileño, la situación también afecta las operaciones turísticas. Las Cataratas del Iguazú muestran un caudal superior a 10 millones de litros de agua por segundo sobre los saltos. Debido a esas condiciones, el único circuito disponible en el margen brasileño también permanece cerrado.
La crecida actual recuerda otros episodios registrados en la región, aunque todavía se mantiene por debajo de los máximos históricos.
En 2023, el río alcanzó aproximadamente 16.500 metros cúbicos por segundo. Esa crecida obligó al cierre total de los circuitos y provocó daños en pasarelas e infraestructura.
A finales de ese mismo año, nuevas crecidas superaron los 20.000 metros cúbicos por segundo, uno de los mayores registros de las últimas décadas.
Antes del evento actual, la última crecida importante ocurrió en julio de 2025, cuando el caudal rondó los 8.500 metros cúbicos por segundo. En esa ocasión también se ordenó el cierre preventivo de la Garganta del Diablo.
El mayor registro histórico reciente ocurrió en junio de 2014. En esa oportunidad, el caudal alcanzó los 45.700 metros cúbicos por segundo, más de 30 veces el promedio habitual del río.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
