
Un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) propuso un sistema que permitiría detectar si un satélite en órbita terrestre transporta un arma nuclear. La iniciativa busca ofrecer un mecanismo de verificación para el Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967, que prohíbe el despliegue de este tipo de armamento fuera de la Tierra.
La propuesta se publicó en la revista científica Nature. El autor principal es Areg Danagoulian, quien planteó un sistema de sensores instalado en un satélite de inspección. El dispositivo orbitaría cerca de un satélite sospechoso para identificar neutrones generados cuando protones de alta energía impactan materiales radiactivos.
La investigación surgió en un contexto de creciente preocupación por la seguridad espacial. En 2024, un funcionario del Gobierno de Estados Unidos advirtió que Rusia podría desarrollar un satélite capaz de transportar armas nucleares. La advertencia apareció después del lanzamiento del satélite ruso Cosmos 2553 en 2022, pocas semanas antes de la invasión a gran escala de Ucrania.
Una explosión nuclear en la órbita terrestre baja tendría consecuencias severas. Liberaría billones de electrones de alta energía que podrían destruir numerosos satélites. El impacto afectaría las redes de telecomunicaciones, los sistemas GPS, el internet satelital y otros servicios esenciales.
Aunque el Tratado del Espacio Ultraterrestre prohíbe estas armas, no existe un método para verificar si un satélite las transporta. Según el estudio, tampoco se habían propuesto mecanismos de verificación en la literatura científica revisada por pares y de acceso público.
El investigador calculó que un sistema de sensores con un tamaño similar al de una enciclopedia grande alcanzaría una precisión del 99%. Para lograrlo, tendría que permanecer durante aproximadamente una semana a una distancia menor de 4.000 metros del satélite investigado.
El estudio también indica que el tiempo de detección podría reducirse a pocas horas si varios satélites sensores trabajan en conjunto o si el dispositivo logra acercarse a menos de 1.000 metros del objetivo.
Danagoulian considera que un sistema de este tipo fortalecería el cumplimiento del tratado internacional. A su criterio, la existencia de mecanismos de verificación aumentaría la presión sobre los países para respetar las normas o revelar sus actividades, ya que cualquier intento de incumplimiento podría detectarse.
El investigador señaló que su objetivo inmediato consiste en que los laboratorios nacionales profundicen estas investigaciones y que los responsables de formular políticas públicas evalúen esta tecnología como un recurso para la seguridad nacional.
Una lección que dejó una prueba nuclear en 1962
El estudio recuerda un episodio ocurrido en 1962, cuando Estados Unidos detonó una ojiva termonuclear de 1,4 megatones en el espacio.
La explosión destruyó de forma involuntaria varios de los primeros satélites. También liberó grandes cantidades de electrones de alta energía que quedaron atrapados en el campo magnético terrestre y dañaron equipos electrónicos.
Danagoulian explicó que una detonación nuclear ioniza prácticamente toda la masa de la bomba. Como consecuencia, los electrones ingresan al cinturón interno de radiación de Van Allen, donde continúan impactando otros dispositivos espaciales y provocan daños por radiación.
Cómo funcionaría el sistema de detección
El método se basa en un fenómeno conocido como espalación. Este ocurre cuando protones de alta energía chocan contra elementos con un número atómico elevado, como el uranio o el plutonio.
Cada protón puede expulsar alrededor de 40 neutrones. Según el investigador, la cantidad de protones presentes en la órbita terrestre baja permite generar un volumen considerable de neutrones cuando existe material radiactivo.
Los satélites convencionales no producen ese nivel de emisión. Sin embargo, la atmósfera contiene protones, neutrones y electrones de origen natural, especialmente en la órbita terrestre baja.
Para diferenciarlos, el sistema incorpora dos paneles de detectores de neutrones, conocidos como centelleadores. Estos paneles se ubican entre detectores elaborados con diamante sintético.
La configuración permite distinguir los neutrones provenientes de materiales radiactivos de las partículas naturales presentes en el espacio. Además, facilita calcular la dirección desde la que llegan los neutrones y determinar si proceden de un satélite cercano.
El investigador explicó que uno de los principales desafíos consiste en evitar que los detectores confundan protones con neutrones, ya que la mayoría de estos equipos también responde a los protones.
Una detección en aproximadamente una hora
El estudio concluye que un satélite detector ubicado a menos de 1.000 metros del objetivo podría identificar un arma nuclear en aproximadamente una hora, lo que equivaldría a un solo sobrevuelo.
Danagoulian definió el trabajo como un estudio de viabilidad. Su intención consiste en impulsar nuevas investigaciones y promover el desarrollo de esta tecnología.
El científico también colabora con investigadores del Centro de Seguridad y Política Nuclear (CNSP) del MIT para analizar las implicaciones políticas de un eventual sistema de verificación.
A su criterio, una herramienta de este tipo podría fortalecer los esfuerzos internacionales de no proliferación nuclear y aumentar la confianza entre los países mediante evidencia científica verificable.
La investigación recibió apoyo parcial de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear, la Fundación Carnegie y Longview Philanthropy.
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