
Un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Lausana, en Suiza, logró regenerar neuronas y restaurar el mecanismo de formación de recuerdos en ratones con deterioro cognitivo. El hallazgo, publicado este martes 10 en la revista Neuron, abre una vía para explorar terapias dirigidas al envejecimiento y enfermedades como el Alzheimer.
El estudio demostró que la reprogramación parcial de neuronas específicas puede devolver la capacidad de memoria en animales mayores y en modelos con Alzheimer. La técnica se enfocó en células concretas del cerebro vinculadas con el aprendizaje.
El cerebro funciona como un órgano dinámico. Las neuronas ajustan la fuerza de sus conexiones. Ese proceso se conoce como plasticidad y sustenta la memoria y el aprendizaje.
Con el envejecimiento y la demencia, varios procesos celulares se alteran. La formación y mantenimiento de recuerdos depende de grupos dispersos de neuronas llamados engramas. Estas células se activan durante el aprendizaje y se reactivan en el proceso de recordación.
En cerebros envejecidos o con problemas cognitivos, los engramas presentan fallas. Esa alteración afecta la memoria.
Activación controlada de genes rejuvenecedores
El equipo científico investigó si el rejuvenecimiento de neuronas de engrama podía recuperar la memoria tras el inicio del deterioro cognitivo.
Los investigadores estimularon de forma controlada tres genes conocidos como Oct4, Sox2 y Klf4, agrupados bajo el nombre OSK. A diferencia de estudios previos, la activación no ocurrió en todo el cerebro. La intervención se dirigió solo a neuronas activas durante el aprendizaje.
Los expertos aplicaron una técnica de terapia génica mediante inyecciones cerebrales. El sistema incluyó una marca fluorescente para identificar neuronas activadas y un interruptor temporal que encendió los genes OSK por un periodo determinado.
Las aplicaciones se realizaron en el giro dentado del hipocampo, clave en el aprendizaje y la memoria reciente, y en la corteza prefrontal medial, asociada con recuerdos de mediano y largo plazo.
En ratones mayores, la activación breve de OSK en neuronas del hipocampo restauró la memoria. El mismo efecto ocurrió en la corteza prefrontal. El desempeño volvió a niveles observados en animales jóvenes de control.
Las neuronas reprogramadas mostraron señales de mejor salud celular. Mantuvieron su identidad neuronal. Presentaron características moleculares vinculadas a un estado más joven. Se detectaron cambios en la estructura nuclear asociados con el envejecimiento.
Impacto en modelos con Alzheimer
El equipo también evaluó ratones con Alzheimer. En pruebas de aprendizaje espacial, estos animales mostraron desplazamientos ineficientes y estrategias de memoria afectadas.
Tras la activación de OSK, parte de las alteraciones en la actividad génica y en la activación neuronal dentro de las células de engrama se revirtieron de forma parcial.
Los investigadores señalaron que se requieren más estudios para confirmar estos efectos y avanzar hacia pruebas en células humanas.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
