
Durante más de un siglo, científicos intentaron comprender por qué los gatos logran caer de pie cuando se precipitan desde distintas alturas. Un nuevo estudio publicado en 2026 aporta una explicación adicional al fenómeno y revela que el secreto podría estar en la estructura de su columna vertebral.
La investigación fue dirigida por el fisiólogo veterinario Yasuo Higurashi, de la Universidad de Yamaguchi, en Japón. El equipo determinó que la extraordinaria capacidad de los felinos para enderezarse en el aire se relaciona con diferencias en la flexibilidad de su columna.
Diferencias entre la columna torácica y la lumbar
Los científicos identificaron una diferencia clara entre las secciones de la columna del gato. La columna torácica, ubicada en la parte frontal del tronco, tiene una amplitud de movimiento mucho mayor que la columna lumbar, situada en la parte posterior.
Según el análisis, la zona torácica rota con mayor facilidad. En cambio, la región lumbar es más rígida. Esta combinación permite que el cuerpo del animal se gire en dos fases mientras está en el aire.
Los investigadores indicaron que el movimiento de enderezamiento ocurre de forma secuencial. Primero rota la parte anterior del tronco. Luego gira la zona posterior.
Un misterio que comenzó hace más de 130 años
El interés científico por este fenómeno no es reciente. En 1894, el fisiólogo francés Étienne-Jules Marey utilizó una tecnología pionera de fotografía de alta velocidad para capturar a un gato mientras giraba en el aire.
Las imágenes se publicaron en la revista Nature. Mostraban que el animal iniciaba la caída sin rotar. Sin embargo, lograba reorientar su cuerpo antes de tocar el suelo. Ese resultado parecía contradecir la ley de conservación del momento angular.
Décadas después, en 1969, investigadores demostraron mediante modelos matemáticos que un gato puede girar en el aire al mover distintas partes del cuerpo de forma independiente, sin violar dicha ley física.
El estudio analizó la columna vertebral de gatos
El equipo de Higurashi decidió examinar el problema desde el origen anatómico. Los científicos extrajeron cuidadosamente columnas vertebrales de cinco gatos fallecidos que fueron donados para investigación.
Cada columna conservó ligamentos y discos intervertebrales. También incluyó las costillas y el sacro. Posteriormente, los investigadores dividieron la columna en dos regiones: torácica y lumbar.
Cada una de las 10 secciones vertebrales se colocó en un dispositivo de torsión. El objetivo fue medir cuánto podía girar cada segmento.
Los resultados mostraron que la amplitud de movimiento torácica era aproximadamente tres veces mayor que la de la región lumbar. Además, la rigidez de la zona torácica era cerca de un tercio menor que la de la parte posterior.
La columna torácica también presentó una zona neutra de alrededor de 47 grados. La región lumbar no mostró una zona neutra.
Pruebas con gatos vivos
Los científicos también analizaron el comportamiento de gatos vivos para verificar si esas propiedades aparecían durante una caída.
El equipo dejó caer dos gatos desde una altura cercana a 1 metro sobre una superficie acolchada. Cada animal repitió el experimento ocho veces. El proceso se registró con una cámara de alta velocidad.
Las imágenes mostraron que los gatos no rotan todo el cuerpo al mismo tiempo. Primero gira la mitad frontal. Después lo hace la parte trasera.
La diferencia temporal entre ambos movimientos fue de 94 milisegundos en un gato y 72 milisegundos en el otro.
La masa del cuerpo también influye
Los investigadores indicaron que la parte frontal del cuerpo se mueve primero porque es más flexible y menos pesada. En contraste, la mitad posterior es más rígida y posee mayor masa.
Ese equilibrio entre flexibilidad torácica y rigidez lumbar permite que el animal controle su orientación en el aire.
Los científicos también señalaron que esta característica podría ayudar en otros movimientos. Por ejemplo, durante el galope o las curvas rápidas, cuando la capacidad de inclinar diferentes partes de la columna favorece la agilidad.
El equipo indicó que futuros estudios sobre las propiedades de la columna vertebral podrían explicar mejor cómo la flexibilidad del tronco influye en el movimiento de distintos mamíferos.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
