
AP
Nueva York. Un grupo de científicos dice haber concebido una situación caótica en los comienzos del Sistema Solar que, a su juicio, explica varios misterios sobre sus orígenes y su entorno.
"Hemos respondido muchas incógnitas", dijo Harold Levison, del Instituto de Investigación del Sudoeste en Boulder, Colorado. "Nunca imaginé que tendríamos un éxito tan rotundo", agregó.
Afirmó que sus conclusiones responden interrogantes como los siguientes:
¿Qué desencadenó un intenso bombardeo de asteroides hace 3.900 millones de años que creó enormes cuencas llenas de lava ahora visibles en la Luna y que podrían haber interrumpido el desarrollo de la vida en la Tierra?
¿Por qué Júpiter y Saturno se desplazaron de sus órbitas circulares hacia las más ovaladas en la actualidad, y cómo fue que sus órbitas se inclinaron tanto en comparación con las de otros planetas?
¿Por qué Júpiter comparte su órbita con miles de asteroides que lo preceden y suceden en su trayecto alrededor del Sol?
El informe se publica hoy en la revista Nature, escrito por Alessandro Morbidelli del Observatorio de la Costa Azul en Niza, junto con Levinson y otros.
Modelo singular. Para obtener el modelo que explica el origen del Sistema Solar, los investigadores emplearon simulaciones de computadoras.
Su concepción predilecta parte de la idea generalmente aceptada que hace unos 4.600 millones de año el Sol y los planetas se formaron por el desplome gravitacional de una nube de gas, polvo y hielo.
Pero adopta la posición que Levison califica controversial de que el Sistema Solar se inició bastante compacto.
En esta hipótesis, por ejemplo, Neptuno comienza a menos de 15 veces distante del Sol de lo que está la Tierra ahora, en vez de las 23 veces que proponen otros.
Por eso la cuestión era qué ocurriría a lo largo de los eones mientras los planetas seguían órbitas circulares, rodeados por un enorme anillo de escombros planetarios, algunos de ellos de cientos de kilómetros de diámetro. Mientras los planetas y escombros espaciales ejercían su atracción gravitacional entre sí, ¿qué cambios se producían?
El equipo de investigadores dice haber encontrado la respuesta. Mientras los planetas arrastraban los escombros, éstos también ejercían su fuerza gravitacional, y eso desvió a Urano, Neptuno y Saturno más lejos del Sol y a Júpiter más cerca, tal como las investigaciones anteriores sugería.
Eso a su vez afectó la duración de las órbitas de cada planeta, puesto que una órbita más amplia demora más.
En determinado momento, Saturno empezó a tardar exactamente el doble que Júpiter para completar una órbita.
Debido a sus atracciones gravitacionales mutuas, Júpiter y Saturno empezaron a abandonar sus órbitas circulares para seguir trayectorias más ovaladas similares a las observadas hoy.
Eso creó un caos gravitacional en los menos masivos Urano y Neptuno, enloqueciendo totalmente sus órbitas, al punto de que lo envió hacia afuera a los dos planetas y hacia el anillo de escombros planetarios.
"Fue como si Saturno fuese un jugador de bolos, Urano o Neptuno la bola y los escombros los palos", comparó Levinson.
La gravedad de los planetas intrusos dispersó los escombros, y los dejó divagando por millones de años, hasta que bombardearon a la Tierra y la Luna.