Un grupo de investigadores del Hospital General de Massachusetts desarrolló un diminuto endoscopio, del mismo grosor que un cabello humano, que ofrece imágenes de alta definición y en tres dimensiones.
La nueva tecnología, probada hasta ahora solo en ratones, podría expandir las aplicaciones de la endoscopia pues podría llegar a zonas que otros aparatos similares no pueden alcanzar.
Sus creadores esperan que el nuevo endoscopio facilite la navegación por estructuras del organismo tan delicadas como las trompas de Falopio o los conductos pancreáticos y salivales. También esperan que abra el campo a operaciones fetales, pediátricas o neurológicas poco invasivas.
Los endoscopios, que se inventaron hace 50 años y permiten a los doctores ver los órganos internos, suelen tener un ancho de varios centímetros.
Esos aparatos más grandes producen imágenes de alta calidad en dos dimensiones, pero su tamaño limita su uso. Por su parte, aunque se han desarrollado versiones más pequeñas de endoscopios que penetran en áreas de más difícil acceso, estas ofrecen imágenes de calidad muy pobre.
Nueva tecnología. La minúscula sonda endoscópica, descrita por Dvir Yelin y su equipo en la última edición de la revista Nature , usa una tecnología que han bautizado endoscopia espectral codificada (SEE por sus siglas en inglés).
Esta tecnología supera muchas de las limitaciones que tiene la endoscopia tradicional, que utiliza conjuntos de fibras ópticas para capturar las imágenes.
Con el SEE, en lugar de necesitar una fibra óptica por cada color que compone la imagen, una sola fibra óptica es capaz de ir proyectando luz de diferentes longitudes de onda sobre los tejidos que se quieren estudiar.
Luego, la luz que es reflejada por el tejido estudiado es interpretada en el exterior del paciente, por un espectrómetro de masa.
Por su parte, otra dimensión del tejido es obtenida por el endoscopio al mover la misma fibra sobre el tejido. Este movimiento mecánico permite ‘leer’ la forma del tejido, como una especie de sentido de tacto.
Además de superar al endoscopio tradicional en la calidad de la imagen, el SEE, al estar compuesta por una sola y diminuta fibra, puede pasar a través de una pequeña aguja e introducirse, con poco dolor, en cualquier parte del cuerpo.
A prueba. Para probar su tecnología, los investigadores realizaron una endoscopia SEE a un pequeño roedor. Con una aguja, insertaron el endoscopio en los ovarios de la rata y obtuvieron claras imágenes de un tumor presente en ese tejido.
Luego, los detalles del tumor ofrecidos por la sonda fueron confirmados cuando los investigadores examinaron, bajo el microscopio, el tejido de la rata –ya muerta–.
Ahora el equipo trabaja en afinar la tecnología para poder aplicarla en seres humanos.