
La búsqueda de nuevas fuentes de litio se ha convertido en una prioridad para Estados Unidos ante el crecimiento acelerado de la demanda de baterías para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía. Las reservas estimadas en los Apalaches serían suficientes para fabricar unos 500.000 millones de teléfonos celulares, 180.000 millones de computadoras portátiles o 130 millones de vehículos eléctricos.
Un estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) calculó que en la región norte de los montes Apalaches existirían recursos de litio suficientes para cubrir durante más de un siglo el déficit actual de suministro del país.
La investigación, publicada en la revista Natural Resources Research, se centró en depósitos de pegmatitas, un tipo de roca ígnea de grano grueso que puede concentrar minerales ricos en litio. Los investigadores analizaron zonas del noreste de Estados Unidos, entre ellas Maine, Vermont, Nueva York, Massachusetts, Connecticut, Pensilvania y Nueva Jersey.
El trabajo partió de una premisa concreta: la producción de litio en Estados Unidos sigue siendo limitada mientras el consumo mundial aumenta con rapidez. Según el artículo, la demanda asociada con vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético podría multiplicarse más de 48 veces hacia el 2040.
Actualmente, la mayor parte del litio extraído en el mundo proviene de Australia, China, Chile, Argentina y Canadá. Según declaraciones del geólogo Christopher Holm-Denoma al medio especializado Live Science, aunque Estados Unidos posee algunas de las mayores reservas de litio del mundo, más de la mitad del mineral utilizado en el país todavía proviene de importaciones. En contraste, Estados Unidos mantiene operaciones de producción mucho más reducidas y depende de importaciones para cubrir más de la mitad de su consumo.
Para identificar regiones con potencial de litio, el equipo comparó mapas geológicos, datos tectónicos y registros de ocurrencias minerales. También analizó información geoquímica y geofísica, además de modelos sobre la distribución global de pegmatitas con litio, según explicó Holm-Denoma a Live Science. Luego clasificó las áreas según su nivel de probabilidad para contener pegmatitas mineralizadas.
Los investigadores explicaron que las pegmatitas se forman a partir de magmas ricos en elementos volátiles y pueden contener minerales como cuarzo, feldespato y mica. Estos depósitos se originaron hace más de 250 millones de años, durante la formación de la cordillera de los Apalaches. Algunas variedades también concentran elementos considerados críticos para tecnologías modernas, entre ellos litio, cesio y tantalio.
El estudio se enfocó específicamente en pegmatitas con litio porque este tipo de depósitos representa una de las principales fuentes mundiales del mineral utilizado en baterías recargables. Holm-Denoma indicó a Live Science que estos depósitos suelen ser relativamente pequeños, con dimensiones de decenas o cientos de metros de ancho y varios cientos de metros de longitud, aunque en conjunto representan un volumen significativo de recursos.
A partir de modelos probabilísticos, el equipo calculó una mediana de 1,41 millones de toneladas métricas de óxido de litio aún no descubiertas en la región analizada. En escenarios de mayor abundancia, la cifra podría alcanzar hasta 7,38 millones de toneladas métricas.
Después de aplicar filtros económicos para estimar cuánto material podría extraerse de forma rentable, los investigadores concluyeron que cerca de 900.000 toneladas métricas de óxido de litio serían recuperables. La investigación también identificó concentraciones importantes en Maine y New Hampshire, donde existen depósitos con espodumena, un mineral con alto contenido de litio y procesos de extracción ya conocidos, según detalló Holm-Denoma a Live Science.
Según el artículo, esa cantidad equivaldría a cubrir durante 127 años el déficit anual actual de suministro de litio de Estados Unidos, basado en las tasas de consumo reportadas para el 2025.
El estudio también advirtió que ese periodo podría reducirse conforme aumente la demanda global de baterías y almacenamiento energético.
Los autores señalaron que todavía se requiere investigación adicional para delimitar con mayor precisión las regiones con mayor potencial de recursos y apoyar futuros proyectos de exploración y producción doméstica. Live Science añadió que una eventual explotación minera en los Apalaches implicaría grandes excavaciones, alteración de hábitats naturales y generación de residuos y emisiones asociadas con la minería de roca dura.
