Aunque la contribución que hacen las hormigas zompopas al ecosistema es inmensa, a veces su presencia puede ser molesta o inclusive perjudicial.
Ese es el caso del Monumento Nacional Guayabo. Esa estructura prehispánica se ve amenazada por varios nidos de zompopas que están erosionando las estructuras de piedra del sitio arqueológico, ubicado en Turrialba.
El montículo principal, el sitio donde probablemente vivía el cacique, está hoy colonizado por hormigas.
Según explicó el microbiólogo Adrián Pinto, las zompopas buscan áreas abiertas, claros del bosque, donde puedan ubicar los hormigueros. El monumento resulta ser el sitio ideal para ellas.
Combatir a las zompopas no es cosa fácil. Para erradicarlas es necesario hallar un controlador biológico, una tarea que Pinto está listo para asumir.
Su meta consiste en fabricar un bioinsecticida específico para las zompopas y su estrategia está en hurgar en la familia de unos parásitos, del género Escovopsis, que resultan ser patógenos para estas hormigas.
Aunque en sus nidos estos astutos insectos han logrado establecer una alianza con una bacteria que fabrica el antibiótico que ellos necesitan para combatir a ese parásito, Pinto confía en que se puede hallar una especie de él que sea muy virulento y acabe con los nidos de zompopas que amenazan el Monumento.
La investigación está en su fase inicial. Pinto está concursando por fondos de investigación para poderla llevar todavía más hacia adelante.