
Un búnker nuclear de la Guerra Fría apareció bajo los terrenos del Castillo de Scarborough, en el noreste de Inglaterra. Arqueólogos identificaron la estructura subterránea tras más de cinco décadas sellada y olvidada.
La instalación se construyó entre 1963 y 1964, en un periodo marcado por el temor global a un conflicto nuclear. El refugio formó parte de un sistema nacional de vigilancia que incluyó más de 1.500 puestos de observación distribuidos en todo el Reino Unido.
Estos sitios tenían la misión de detectar explosiones nucleares y medir niveles de precipitación radioactiva si se producía un ataque. El sistema permitió a las autoridades británicas estimar el impacto y la ubicación de posibles detonaciones.
Los especialistas identificaron el lugar mediante registros históricos y un levantamiento topográfico reciente. Tras ubicar el punto probable, el equipo inició excavaciones el 7 de marzo. Poco después apareció la entrada del antiguo puesto subterráneo.
El proyecto estuvo a cargo de English Heritage, organización responsable de la gestión de numerosos sitios históricos en el país. El puesto pertenecía a una amplia red operada por el Royal Observer Corps (ROC) durante el periodo de mayor tensión nuclear entre potencias mundiales.
Los arqueólogos abrieron con cuidado la escotilla sellada. Luego utilizaron cámaras para explorar el interior y evaluar el estado de la estructura.
Los puestos del ROC seguían un diseño estandarizado. Consistían en pequeñas cámaras subterráneas preparadas para proteger a los ocupantes de los efectos inmediatos de una detonación nuclear. El espacio incluía instrumentos de monitoreo, sistemas de comunicación y literas para los voluntarios encargados de operar el lugar.
En el momento de mayor actividad durante la Guerra Fría, el Royal Observer Corps reunió a más de 20.000 voluntarios. Su tarea consistía en detectar explosiones nucleares y transmitir datos a las autoridades.
El jefe de colecciones de English Heritage, Kevin Booth, explicó que casi cualquier punto de Gran Bretaña tenía un puesto del ROC a pocos kilómetros. También señaló que el promontorio donde se ubica el castillo funcionó como punto estratégico de observación durante miles de años. El lugar albergó un asentamiento de la Edad de Bronce, una estación de señalización romana, un castillo medieval y una batería de artillería de la Primera Guerra Mundial antes de convertirse en un búnker de la Guerra Fría.
La excavación forma parte de un proyecto por el centenario del Royal Observer Corps, que se conmemora en 2025. La iniciativa cuenta con apoyo del National Lottery Heritage Fund.
El programa busca recopilar historias de la organización y localizar a antiguos miembros antes de un evento conmemorativo que se realizará en el Búnker de la Guerra Fría de York.
La directora del Heritage Fund, Helen Featherstone, indicó que el hallazgo agrega un capítulo relevante a la historia de la Guerra Fría en Gran Bretaña. También destacó el papel que tuvieron los voluntarios del ROC en el monitoreo de amenazas nucleares para el país.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
