Con su enorme colorido, su “¡Jesa, jesa, buey” y hasta su característico olor a boñiga fresca, la tradición del boyeo y la carreta típica se metieron ayer hasta el corazón de San José.
Allí, entre los edificios del Correo y del Club Unión, conmemoraron su primer aniversario como Patrimonio Intangible de la Humanidad.
El 25 de noviembre del 2005, la Unesco declaró a esa tradición como “Obra Maestra del patrimonio inmaterial del mundo”.
Tal efeméride se conmemoró ayer con dos homenajes: una exposición en 16 vallas luminosas o los Mupis (Mobiliario Urbano para Información) en el bulevar de la avenida central y un matasello de Correos de Costa Rica que se pondrá a la correspondencias que ingrese o salga del país.
La muestra pretende enseñarle a los costarricenses informaciones fundamentales y curiosidades sobre esta tradición.
Es organizada por el Museo Nacional, la Municipalidad de San José, la Unesco en Costa Rica y la empresa Equipamientos Urbanos de Costa Rica (Eucor).
Correos de Costa Rica presentó el matasello alusivo a la X Entrada de los Santos y Desfiles de Boyeros en San José –que se realizará el domingo–, en que se ve una yunta de bueyes dibujada por el artista Juan Manuel Sánchez.
Gran orgullo. María Elena Carballo, ministra de Cultura, reconoció que la declaratoria de la Unesco a esta tradición es fruto del esfuerzo de muchísima gente, en especial de los boyeros y los artesanos que no la han dejado morir.
Los boyeros presentes en la actividad estaban contentísimos con los homenajes.
“Mi papá nos dijo que los que pudiéramos no dejáramos la tradición y yo me he mantenido fiel. Estoy muy contento y agradecido con lo que hemos logrado con esta tradición”, dijo Plácido Segura, de 60 años. Él salió ayer a las 2 a. m. de Jiménez de Guápiles para participar con su yunta de bueyes en el homenaje y, de paso, quedarse para la actividad del domingo.
El boyero Manuel Fernández Solís, de San Antonio de Escazú, dijo que la proclama ha logrado durante este año no solo que más de ellos participen en los desfiles, sino también que muchos que se habían alejado de la tradición volvieran.
La antropóloga Carmen Murillo dijo que la declaratoria hizo que los protagonistas le tengan una mayor estima a la tradición.
La irrupción de las seis yuntas de bueyes en el bulevar frente al Correo en San José fue una locura entre los transeúntes josefinos que se acercaban a verlos.
