
El bonsái es una práctica originaria de Japón cuyo nombre une dos conceptos. Bon significa bandeja y sai cultivar. No se trata de una especie vegetal distinta. Es un árbol común trabajado con métodos específicos para controlar su crecimiento y recrear paisajes naturales en escala reducida.
Este arte se basa en técnicas como el trasplante, la poda, el pinzado y el alambrado. Cada acción busca mantener proporciones armónicas y una forma que evoque la naturaleza. El árbol y la maceta conforman una unidad inseparable. Ambos se entienden como un solo conjunto.
Un aspecto esencial es comprender que el bonsái nunca deja de ser un árbol. Su tamaño no altera sus necesidades básicas. Requiere sol, agua, aire y cambios de temperatura como cualquier otro ejemplar en la naturaleza.
Más allá de lo ornamental, el bonsái propone una práctica de observación y paciencia. El cuidado constante implica esperar, acompañar y responder a los ritmos naturales. Esta interacción directa con el mundo vegetal favorece la concentración y reduce el estrés.
Diseños que evocan paisajes naturales
Los estilos de bonsái se inspiran en escenarios reales. Algunos representan árboles moldeados por el viento. Otros imitan ejemplares que crecen en laderas o troncos marcados por el paso del tiempo. El cultivador observa la estructura del árbol y proyecta su forma futura a partir de sus gestos naturales.
Cómo iniciar una colección de bonsáis
No existe un único camino para comenzar. Hay métodos tradicionales y opciones más accesibles para principiantes.
Desde semillas (misho)
Este método permite controlar el desarrollo desde la primera etapa. Es uno de los procesos más gratificantes. También es el más lento. Pueden pasar al menos cinco años antes de iniciar el modelado.
A partir de esquejes (sashiki)
Es una técnica muy utilizada. Consiste en plantar ramitas o estacas para que desarrollen raíces. Es un método rápido y económico para obtener nuevos árboles.
El sustrato inorgánico más utilizado es la puzolana, una piedra volcánica de alta porosidad. Este material facilita el drenaje, mantiene la humedad adecuada y favorece la microfauna benéfica.
Por acodo
En este sistema, una rama desarrolla raíces sin separarse de la planta madre. Una vez enraizada, se corta y se obtiene un clon idéntico. El acodo aéreo aprovecha la capacidad natural de muchas especies para emitir raíces.
Desde una planta de vivero
Es el método más rápido y uno de los más usados. Se parte de un árbol ya desarrollado y se transforma. La selección es clave. Los mejores ejemplares suelen encontrarse en áreas poco transitadas del vivero. Allí crecen más libres y con troncos gruesos.
Una regla práctica orienta la proporción. El ancho de la base del tronco multiplicado por seis define una altura armónica. Una base de 4 cm permite un bonsái de unos 24 cm.
Cuidados básicos del bonsái
Ubicación adecuada
Aunque viva en maceta, el bonsái necesita sol y ventilación. Balcones, terrazas, jardines o ventanas bien orientadas son espacios adecuados. Las temperaturas extremas pueden dañarlo. En verano conviene protegerlo del sol intenso. En invierno es necesario resguardarlo de las heladas.
Si el cultivo es correcto, un bonsái puede vivir tanto o más que un árbol en la naturaleza. Es una práctica de largo plazo que exige constancia.
Riego correcto
El sustrato debe drenar bien. El agua no debe estancarse. Se riega cuando la superficie comienza a secarse. El riego debe ser abundante hasta que el agua salga por los orificios de drenaje.
La frecuencia de riego varía según la estación y el clima. En verano puede requerir varios riegos diarios. En invierno basta con uno cada dos o tres días. Es recomendable usar regadera de agujeros finos. El agua de lluvia es ideal. El agua corriente conviene dejarla reposar 24 horas.
Poda del bonsái
La poda es fundamental para construir la forma.
- Poda de formación: se realiza en reposo vegetativo a finales del invierno. Define la estructura y elimina ramas mal ubicadas.
- Poda de mantenimiento: se deja crecer la rama y luego se corta. Cuando tiene 7 u 8 pares de hojas, se reduce a 2 o 3.
En cortes grandes se recomienda aplicar pasta selladora para favorecer la cicatrización.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
