Un nuevo mural, inaugurado ayer en el Centro Nacional de Innovaciones Biotecnológicas (Cenibiot), une la ciencia con el arte.
La obra, del reconocido muralista Eduardo Torijano, mide 160 metros cuadrados y presenta imágenes referentes a la biotecnología y la ciencia en general.
En ella se puede apreciar los cromosomas, la doble hélice del ADN, el Hombre de Vitruvio, los volcanes y las ruedas dentadas elementales en la industria, por ejemplo.
El Cenibiot es un laboratorio donde se investigan microorganismos y plantas costarricenses con diversos fines como, por ejemplo, mejorar los procesos productivos de una industria, encontrar nuevos biocombustibles y procesar mejor los desechos orgánicos.
El laboratorio donde se llevan a cabo estas investigaciones se halla en el edificio Franklin Chang Díaz (antigua AID), en Pavas. El mural se encuentra en la fachada norte del inmueble.
Torijano necesitó más de 700 horas para pasar su modelo del papel a las paredes, según comentó.