
La bióloga Toby Kiers, profesora de la Universidad Libre de Ámsterdam, recibió el Premio Tyler por Logros Ambientales 2026, conocido como el “Nobel ambiental”, tras demostrar que las redes subterráneas de hongos resultan esenciales para la estabilidad de ecosistemas completos y la conservación de la biodiversidad.
El reconocimiento destacó sus investigaciones sobre los hongos micorrízicos, organismos microscópicos que forman extensas redes bajo tierra y conectan las raíces de las plantas. Estas estructuras permiten el intercambio de nutrientes, agua y carbono, procesos clave para la salud de los suelos y la resiliencia climática.
Uno de los ejemplos más conocidos del poder de estas redes es el hongo de miel (Armillaria ostoyae), considerado el mayor organismo vivo del planeta. Este hongo ocupa unos 9 km² mediante una red de fibras interconectadas que transportan nutrientes a largas distancias, superando en tamaño a la ballena azul.
Durante décadas, la relevancia ecológica de estos sistemas permaneció subestimada. Las investigaciones de Kiers demostraron que las perturbaciones en los suelos afectan directamente estas redes y aceleran la pérdida de biodiversidad, el deterioro de los ecosistemas y el aumento de la vulnerabilidad climática.
El anuncio del premio de 2026 se divulgó este miércoles 14 a través del canal oficial del Tyler Prize for Environmental Achievement en Instagram. La distinción reconoció el impacto global de un trabajo que combinó secuenciación de ADN, imágenes microscópicas de alta resolución y trabajo de campo en distintos continentes.
Uno de los principales aportes de la científica fue el mapeo de la distribución mundial de los hongos micorrízicos, desarrollado junto con otros investigadores. El proyecto dio origen a un “Atlas Subterráneo”, una base de datos que revela cómo estas redes conectan ecosistemas enteros bajo la superficie.
En un artículo publicado en 2011 en la revista Science, Kiers introdujo el concepto de “mercado biológico”. La investigación explicó que estos hongos intercambian nutrientes con las plantas bajo una lógica de oferta y demanda. En ese proceso, trasladan fósforo desde zonas de abundancia hacia áreas deficitarias.
Los estudios también documentaron que, en ciertos casos, los hongos acumulan recursos para incrementar la demanda y obtener más carbono a cambio. El mecanismo exacto que permite esta coordinación sin un cerebro o sistema nervioso central aún no cuenta con una explicación definitiva.
Además de su labor científica, Kiers impulsa acciones de conservación de la biodiversidad subterránea. Ella cofundó la Sociedad para la Protección de Redes Subterráneas (SPUN), una organización internacional que integra científicos, comunidades indígenas, responsables de políticas públicas, artistas y tecnólogos.
El Atlas Subterráneo, desarrollado por SPUN, permite a investigadores, autoridades y conservacionistas identificar áreas críticas para la protección de los hongos micorrízicos. La herramienta busca incorporar estos ecosistemas invisibles en las agendas ambientales globales.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
