Con siete años, Bryan Lara sufre de una parálisis cerebral que lo mantiene en una silla de ruedas. Para dejar su casa, usa una rampa que lo ayuda a subir la pendiente donde está su vivienda, en Las Gradas de Sagrada Familia.
Hace un año tenía problemas para moverse pues en su barrio solo existían gradas y su madre, Ana Lara, debía cargarlo.
La rampa, y unas nuevas gradas para todos sus vecinos, fueron construidas dentro del Programa de Mejoramiento de Barrios de la Municipalidad San José.
A primera vista, se trata de un proyecto que lleva dos años construyendo aceras, mejorando parques y áreas deportivas.
Sin embargo, la iniciativa ha canalizado el deseo de vecinos de dar un mejor rostro a sus comunidades y quitar la etiqueta de "barrios bajos". El programa lleva dos años trabajando en 22 barrios josefinos de áreas marginales.
Los sitios fueron seleccionados luego de un diagnóstico de necesidades en los cerca de 400 barrios del cantón de San José.
Cambio social. El proyecto ha invertido más de ¢40 millones en mejoras en barrio Cuba y Sagrada Familia, entre gradas, rampas nuevas, jardineras, bacheo de calles y canchas deportivas.
Esta iniciativa también funciona en Pavas, Hatillo y 25 de Julio (Aguantafilo) y Cristo Rey, entre otros barrios marginales.
"Es difícil estimar cuánto es la inversión total porque el programa involucra muchos componentes. No solo se trata de construir obras, sino de procurar un cambio social", comentó Victorino Venegas Sibaja, director de la iniciativa.
"Hemos visto con agrado como las asociaciones de vecinos, las empresas de sus comunidades, entre otros actores, han dado su aporte", agregó Venegas.
Efectivamente, para que el proyecto funcione los vecinos analizan junto a los funcionarios del ayuntamiento sus necesidades.
Luego establecen una lista de prioridades para su trabajo.
Aunque el municipio brinda los materiales y las cuadrillas de trabajadores, se pide apoyo de los vecinos para la mano de obra.
En el caso de Sagrada Familia, la mejora de los accesos a las viviendas -gradas y rampas- fueron posibles gracias a los fondos municipales y el aporte de la comunidad.
"Los vecinos recogieron dinero para comprar cemento y finalizar la construcción", contó Venegas.
A la mitad. El programa ya abarcó el 50% de sus metas y alcanzará el 100% en unos dos años más.
La Nación visitó obras en Sagrada Familia, 25 de Julio y Cristo Rey y halló que las aceras y parques son aprovechados por los vecinos y también son motivo de celo para evitar que sufran daños.
"Cuidar de las obras es la parte más difícil, pero cuando llegan las cuadrillas y trabajan en mejoras hay un cambio muy notorio en la visión de la gente. Ya no toleramos que nos roben, dañen o tiren basura", contó Henry Bolaños, vecino de Cristo Rey. Él ayuda en la construcción de unas gradas y rampa en su barrio.