
La contaminación por plásticos mantiene presión sobre los ecosistemas acuáticos. Cada año, entre 19 y 23 millones de toneladas llegan a océanos, ríos y lagos, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Un estudio del Massachusetts Institute of Technology (MIT) aporta nuevas pistas sobre cómo ciertas bacterias marinas enfrentan este problema.
La investigación, publicada en Environmental Science and Technology, analizó la degradación de plásticos biodegradables como el sebacato-co-tereftalato de polibutileno (PBSeT). Este material se usa en envases y bolsas. El estudio determinó que la descomposición no depende de una sola especie. El proceso requiere la interacción de múltiples microorganismos.
Para el análisis, el equipo trabajó con una comunidad de 30 bacterias del mar Mediterráneo. Estas especies formaron una biopelícula sobre el plástico en laboratorio. Esto permitió observar cómo avanzó la degradación.
Un trabajo conjunto entre microorganismos
Los resultados evidenciaron que ninguna bacteria logró degradar el material por sí sola. La cooperación microbiana resultó clave. Cada especie cumplió una función específica dentro del proceso.
En la etapa inicial, la bacteria Pseudomonas pachastrellae fragmentó el plástico en compuestos más simples. Entre ellos, ácido tereftálico, ácido sebácico y butanodiol. Sin embargo, esta especie no completó la degradación.
Otras bacterias, como Pseudooceanicola nitratireducens y Peribacillus frigoritolerans, continuaron el proceso. Estas especies transformaron los compuestos restantes hasta lograr la descomposición total.
El equipo confirmó los resultados con mediciones de dióxido de carbono y rastreo químico. La liberación de este gas evidenció que los microorganismos usaron el plástico como fuente de energía.
Los científicos lograron reducir la comunidad a un grupo de cinco bacterias clave. Estas especies alcanzaron un rendimiento similar al conjunto original. El autor principal del estudio indicó que al retirar una bacteria la degradación disminuyó. También señaló que ninguna especie aislada logró el mismo resultado que el grupo completo.
Impacto en materiales sostenibles
El estudio también mostró límites. Las bacterias no degradaron otros tipos de plástico. Esto sugiere que la eficacia depende del tipo de polímero y del entorno.
El investigador principal explicó que los microorganismos presentes en el ambiente determinan la vida útil del plástico. Este factor influye en la velocidad de degradación.
Los hallazgos refuerzan el papel de las comunidades microbianas en la reducción de residuos. La interacción entre especies permite acelerar el proceso en condiciones específicas.
El equipo planea investigar qué características hacen más eficientes estas combinaciones bacterianas. También buscará entender cómo interactúan las enzimas con las partículas plásticas.
Estos resultados aportan una base científica para desarrollar materiales más sostenibles. Además, abren la puerta a nuevas estrategias de reciclaje basadas en microorganismos.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
