
El X-59, la aeronave experimental de la NASA diseñada para reducir el ruido de los vuelos supersónicos, se prepara para superar por primera vez la barrera del sonido en una etapa clave de pruebas que podría impulsar el regreso de los viajes aéreos ultrarrápidos.
“Lo que viene a continuación es la primera vez que este avión único en su clase volará a velocidad supersónica. Estamos comenzando a acercarnos al punto de prueba de las condiciones de misión para el que se diseñó el X-59”, dijo Cathy Bahm, jefa de proyecto del Demostrador de Vuelo de Bajo Nivel de Ruido de la NASA.
Según informó el Daily Mail, la tecnología que evalúa este programa busca sentar las bases para futuras rutas capaces de conectar ciudades como Nueva York y Londres en cerca de cuatro horas, aproximadamente la mitad del tiempo que requieren los vuelos comerciales actuales.
El avión forma parte de la misión Quest, un proyecto de la NASA enfocado en desarrollar vuelos supersónicos silenciosos. Durante junio, la aeronave iniciará una nueva serie de pruebas que incluirá su primer vuelo a una velocidad superior a la del sonido y otras evaluaciones necesarias para validar su desempeño operativo.
La agencia espacial informó que el primer vuelo supersónico se realizará a una altitud cercana a los 13.100 metros y superará los 1.014 kilómetros por hora. Posteriormente, el X-59 ejecutará un vuelo en condiciones de misión al alcanzar Mach 1,4, equivalente a unos 1.492 kilómetros por hora, a aproximadamente 16.860 metros de altura.
Estas pruebas permitirán a los ingenieros analizar el comportamiento de la aeronave en las condiciones para las que fue diseñada. La meta consiste en demostrar que es posible realizar vuelos supersónicos sin generar el fuerte estampido sónico que históricamente provocó restricciones para este tipo de operaciones sobre áreas pobladas.
En esta fase inicial, la validación del vuelo supersónico silencioso aún no será el objetivo principal. El X-59 estará acompañado por un avión supersónico convencional, cuyos estampidos servirán como referencia para las primeras mediciones de las ondas de choque producidas por la aeronave experimental.
El programa registró avances importantes desde octubre de 2025, cuando el avión realizó su primer vuelo. Tras una pausa programada para mantenimiento, retomó operaciones en marzo de 2026 y completó otros 14 vuelos de prueba.
Los ensayos también permitieron evaluar sistemas críticos de la aeronave, entre ellos el Sistema de Visión Externa, una tecnología que sustituye el parabrisas convencional mediante cámaras y pantallas que ofrecen al piloto una vista frontal en tiempo real. Los equipos analizaron además el rendimiento de los sistemas hidráulicos, ambientales y de combustible.
La NASA prevé que el X-59 alcance posteriormente una velocidad máxima de Mach 1,6 y una altitud de 60.000 pies. Sin embargo, la aeronave continuará realizando vuelos subsónicos y pruebas a menor altura para recopilar más información sobre su comportamiento en distintas condiciones operativas.
Todos estos ensayos forman parte de la Fase 1 de la misión Quest, cuyo propósito es demostrar la seguridad y capacidad de la aeronave. Los datos obtenidos servirán para preparar la siguiente etapa del programa, prevista para finales de este año.
Durante la Fase 2, los equipos comenzarán a medir de forma detallada la firma acústica del X-59 para confirmar si realmente puede generar un golpe supersónico de bajo impacto sonoro. Los resultados podrían influir en futuras regulaciones y abrir la puerta al desarrollo de una nueva generación de aviones comerciales más rápidos y silenciosos.