
Las auroras boreales sorprendieron durante la noche del lunes al martes a habitantes de distintos puntos de la provincia de Guadalajara, en España, tras una erupción solar histórica, considerada la más intensa de los últimos 22 años por la comunidad científica.
El fenómeno se observó en localidades como Humanes, en La Campiña; Ocentejo, en el Alto Tajo; y Tobillos, en el Señorío de Molina. La aparición de estas luces en latitudes poco habituales de la geografía española se relacionó con la hiperactividad del Sol durante el actual cambio de ciclo solar, proceso que ocurre aproximadamente cada 11 años, según informó la Agrupación Astronómica de Guadalajara (Astroguada) mediante una nota divulgativa.
La erupción solar que originó el evento ocurrió el domingo cerca de las 17.40 horas, en una mancha situada en la región activa AR 4345, casi en el centro del disco solar. El máximo de intensidad se registró alrededor de las 18.00 horas UTC, equivalente a las 19.00 horas en horario peninsular español.
Una región activa corresponde a un área de la superficie solar con un campo magnético extremadamente intenso. Estas zonas generan manchas solares, llamaradas y eyecciones de masa coronal. La fuerza magnética en estos sectores puede superar hasta 1.000 veces el promedio habitual debido al movimiento y torsión del plasma.
Astroguada señaló que uno de los aspectos más llamativos fue la duración del evento, ya que la intensidad de la erupción se mantuvo estable hasta las 22.00 horas UTC, durante más de cuatro horas consecutivas.
La eyección de masa coronal provocó una radiación solar severa de nivel S4. Este impacto desencadenó una tormenta geomagnética categoría G4, catalogada como la más potente de los últimos 22 años.
Las partículas cargadas, compuestas por protones y electrones, interactuaron con la atmósfera terrestre y dieron origen a las auroras boreales visibles en numerosos puntos de España, incluida la provincia de Guadalajara.
Integrantes de Astroguada lograron documentar el fenómeno desde distintos puntos. En Humanes, cerca de la capital provincial, Julián García y Alfonso Espinosa registraron las auroras. En Tobillos, pedanía del municipio de Mazarete, José Antonio Rodríguez también captó imágenes del cielo iluminado. A unos 40 kilómetros en línea recta, el astrofotógrafo Raúl Villaverde observó el fenómeno desde Ocentejo.
La coloración rojiza y rosada de las auroras se explicó por la colisión de las partículas solares con átomos de oxígeno situados a más de 240 kilómetros de altitud, dentro de la ionosfera, una capa clave de la atmósfera terrestre donde la radiación solar ioniza los gases presentes.
