
¿De dónde exactamente viene el agua que toman muchos guanacastecos y turistas de la zona? ¿Cuánto tiempo le toma al agua evaporarse en el mar y llegar a los mantos acuíferos que integran la cuenca del Tempisque?
Estas son dos de las principales preguntas que quiere responder un equipo de científicos nacionales patrocinados, en parte, por el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).
Aclarar estas dudas es fundamental para planear una explotación racional del recurso hídrico en la cuenca del Tempisque, una zona destacada por la producción agrícola intensiva, la atracción turística y las pocas lluvias, dijo la geóloga de la Universidad de Costa Rica (UCR) Ingrid Vargas, del grupo investigador.
Además, con este análisis se podrá saber si existe algún contaminante llegando a las zonas de recarga acuífera, en cuenta plaguicidas, por ejemplo.
Rumbo al átomo. Para realizar su trabajo, los científicos deberán analizar lo que ellos definen como “el ADN” del agua, una característica que hace al agua del Valle Central, por ejemplo, ser distinta de la del Tempisque, y que en el mismo Tempisque se encuentren diferencias entre distintas zonas.
Esa identidad única la da la composición isotópica, una marca escondida en los átomos del hidrógeno y el oxígeno, que unidos forman el agua.
Los átomos están formados por protones, neutrones y electrones. Los protones y los neutrones se encuentran juntos en un núcleo, mientras que los electrones describen órbitas alrededor.
En un átomo normal el número de protones, neutrones y electrones es el mismo. Por ejemplo, el oxígeno tiene 8 protones y 8 neutrones en su núcleo, mientras 8 electrones giran alrededor.
Sin embargo, la naturaleza a veces crea átomos con un número de neutrones distinto al esperado. En el caso del oxígeno, se encuentran átomos con 10 neutrones en su núcleo, dos más de lo normal. A esos átomos que varían en su número de neutrones se les llama isótopos.
Mientras que a este isótopo del oxígeno se le conoce como oxígeno 18 (por la suma de sus neutrones y protones), al del hidrógeno se le llama deuterio cuando tiene un neutrón de más en el núcleo.
Los isótopos son poco comunes. En la naturaleza solo uno de cada 6.500 átomos de hidrógeno está en la forma de deuterio, mientras que la proporción entre el oxígeno normal y el isótopo oxígeno 18 es de uno por cada 2.000.
Será en estos dos isótopos en los cuales buscarán miembros del Servicio Nacional Aguas Subterráneas Riego y Avenamiento (Senara), la Escuela de Geología y el Centro de Investigación en Contaminación Ambiental de la UCR, con equipo técnico donado por el OIEA.
“Al tener más neutrones, los isótopos son más pesados en comparación con átomos normales”, explicó la geóloga Vargas.
Así, una molécula de agua formada con un isótopo como el oxígeno 18 o el deuterio será más pesada que una normal. Cuando el agua se evapore del mar esa diferencia hará que los isótopos vayan quedando atrás y sean cada vez más difíciles de encontrar.
Mundialmente, los científicos ya conocen las diferencias que se observan en los isótopos en el ciclo hidrológico: el peso extra hace que aparezcan en ciertas proporciones ya predeterminadas según donde se tome la muestra, sea en el mar, en un lago, río o pozo.
Una vez analizada la huella isotópica del acuífero del Tempisque, los expertos realizarán recomendaciones garantizar la explotación sostenible del líquido. La idea es que estas recomendaciones sean la base para políticas públicas que protejan las zonas de recarga y garanticen un explotación racional de los pozos.