
Astrónomos mantienen bajo seguimiento constante al asteroide 2024 YR4, un objeto espacial descubierto a finales de 2024 y que forma parte del grupo de cuerpos que pasan relativamente cerca de la Tierra. El asteroide mide cerca de 60 metros de diámetro, una dimensión comparable con la altura de un edificio de 20 pisos.
De acuerdo con cálculos divulgados el martes 27 de enero por la revista científica Universe Today, el asteroide no representa riesgo para la Tierra. Sin embargo, los modelos actuales señalan una probabilidad cercana al 4% de que el objeto impacte la Luna en diciembre de 2032.
La órbita del 2024 YR4 cruza la región por donde se desplazan tanto la Tierra como su satélite natural. Algunas simulaciones muestran una alineación temporal con la trayectoria lunar. Esa condición abre una posibilidad remota de colisión y explica el interés de la comunidad científica internacional.
Investigadores vinculados con la Agencia Espacial Europea indicaron que el nivel de probabilidad resulta bajo. Aun así, el escenario justifica mantener la vigilancia. Nuevas observaciones más precisas están previstas a partir de 2028, cuando el asteroide vuelva a ser visible con mayor claridad desde telescopios terrestres.
En caso de que ocurra el impacto con la Luna, los efectos se limitarían al satélite. Las estimaciones científicas señalan que la colisión podría generar una crátera de hasta un kilómetro de ancho y liberar una energía equivalente a millones de toneladas de explosivos.
Los especialistas descartan consecuencias directas para la Tierra. El fenómeno podría producir un destello breve, observable mediante telescopios y posiblemente por astrónomos aficionados en condiciones favorables.
Parte del material expulsado por el choque se convertiría en polvo espacial. Una fracción mínima podría llegar al entorno terrestre en forma de meteoritos microscópicos, sin riesgo para la población.
Aunque el asteroide no constituye una amenaza, la eventual colisión se considera de alto valor científico. La observación directa de un evento de este tipo permitiría estudiar en tiempo real la formación de cráteres lunares y mejorar los modelos que se utilizan para prever impactos en otros cuerpos del Sistema Solar.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
