
En un estadio repleto y en medio de aplausos y gritos que coreaban “Arjona, Arjona”, un guatemalteco de 1,95 metros de estatura apareció a las 8:25 p. m. para calmar (o, más bien, provocar) a la multitud que lo pedía con ansias.
Sí, Ricardo Arjona logró cautivar anoche al público costarricense con un espectáculo armado con siete músicos, tres pantallas gigantes, unas cuantas canciones nuevas y muchísimas populares.
Pero también convirtió en familia a los ticos compartiendo, entre tema y tema, historias de su vida. En esos espacios, el nombre de su tour, Adentro , tomaba sentido.
El show abrió con el audio y las imágenes del video Iluso , que narra la historia de un hombre a quien su mujer lo abandona por otra.
Luego entraron sus músicos no a un escenario cualquiera, sino a una estación de metro recreada sobre la tarima del Pedregal.
Desde ahí, el chapín continuó con Para bien o para mal , Acompáñame a estar solo , Desnuda , Historia de Taxi y Nena . Para esta última, la producción del concierto dejó caer una jaula de metal sobre el cantautor, pues el tema habla sobre un secuestro.
Fenómeno curioso fue que la lluvia, presente en Belén durante la tarde y noche, hizo pensar que al compositor de Mujeres se le escucharía bajo paraguas y sombrillas, pero, poco antes de que las luces dieran la señal del inicio d el concierto, el agua se marchó. ¿Buena suerte?, quizás.
Inmediatamente entró el cantante nacional (y muy amigo de Arjona), Tito Oses, a quien el público le dio honesta bienvenida y este le respondió con una presentación efectiva para calentar el ánimo y los cuerpos empapados tras el aguacero. De Tito se escucharon canciones como Señora Luna y Prohibido Prohibir .
Esta fue la sétima visita de Arjona y, de seguro, no la última.
