
En lo alto de los bosques nubosos de Costa Rica, donde las copas de los árboles forman una red casi continua, investigadores documentaron un comportamiento que no se había registrado: varios mamíferos utilizan los mismos puntos en los árboles para depositar sus heces de forma repetida.
El hallazgo, publicado en la revista Ecology and Evolution, describe la existencia de letrinas en el dosel, es decir, sitios compartidos por diferentes especies ubicados en las ramas altas de los árboles. Hasta ahora, este tipo de comportamiento solo se había documentado en el suelo.
Para identificar estos sitios, los investigadores exploraron 169 árboles de 29 especies en distintas cordilleras del país. Sin embargo, las letrinas de múltiples especies aparecieron únicamente en 11 árboles, todos pertenecientes a una misma especie: Ficus tuerckheimii.
En ambientes terrestres, estos sitios cumplen funciones como la comunicación entre individuos, la orientación espacial o la delimitación de territorio. También pueden influir en la distribución de nutrientes y semillas en el ecosistema.
Para conocer qué especies utilizaban estas letrinas en el dosel, el equipo instaló cámaras trampa en uno de los sitios durante dos meses. Las grabaciones registraron 181 visitas de 17 especies distintas de mamíferos, lo que muestra que estos puntos son utilizados de manera frecuente.
Entre los animales registrados aparece el perezoso de dos dedos (Choloepus hoffmanni), una especie que durante décadas se ha descrito como dependiente del suelo para defecar. Las imágenes captadas en el dosel muestran que también utiliza estos sitios en las ramas.
Además del perezoso, las cámaras registraron otros mamíferos arborícolas como el martilla (Potos flavus), el puercoespín (Coendou mexicanus) y el tayra (Eira barbara). La presencia de varias especies en un mismo punto indica que estas letrinas funcionan como espacios de coincidencia dentro del bosque.
El estudio se desarrolló mediante técnicas de escalada que permiten acceder al dosel, una zona que puede alcanzar entre 40 y 60 metros de altura y que ha sido poco explorada debido a las dificultades para su estudio. Los investigadores inspeccionaron ramas principales y bifurcaciones, donde se acumulan las heces que evidencian el uso repetido del sitio.
Los resultados también señalan que Ficus tuerckheimii, una especie común en bosques nubosos, podría desempeñar un papel particular en este comportamiento. La arquitectura de sus ramas y su conexión con otros árboles podrían facilitar el tránsito de los animales y la concentración de estos puntos de uso compartido.
Además de servir como puntos de encuentro, estas letrinas podrían influir en la dinámica de nutrientes en las copas de los árboles, de forma similar a lo que ocurre en el suelo del bosque. También podrían actuar como señales entre individuos o especies, aunque el estudio no profundiza en estas funciones.
La investigación se basó en el monitoreo de una sola letrina con cámaras, lo que limita el alcance de los resultados. Aun así, documenta por primera vez la existencia de letrinas compartidas en el dosel y amplía lo que se conoce sobre el comportamiento de los mamíferos arborícolas.
