La exposición a las radiaciones de los teléfonos celulares por debajo de los límites que se consideran inocuos provoca modificaciones celulares y en el ADN, aunque no son nocivas, según los resultados del proyecto Reflex, desarrollado por 12 equipos de siete países europeos, durante cuatro años.
La directora del equipo español, Ángeles Trillo, explicó que el estudio, a pesar de la trascendencia de sus resultados, no tendrá continuación porque su financiador, la Comisión Europea, así lo ha decidido.
El investigador Alejandro Ubeda explicó que el estudio determina que existen cambios en las células, pero desconocen cuál es el mecanismo que pone en marcha el proceso.
La respuesta celular, subrayó Ubeda, se produce no solo por el calor generado por las microondas, algo ya sabido, sino por algo más, todavía desconocido.
Los efectos
Los siete países participantes en el proyecto Reflex han estudiado los efectos de los campos electromagnéticos de ambientes urbanos industrializados sobre las células, utilizando para ello material de laboratorio.
Han analizado dos tipos de campos: las bajas frecuencias, es decir, iguales o inferiores a 50 herzios, que son las que emiten las computadoras o las líneas de alta tensión; y las altas, iguales o por debajo a 1 gigaherzio, que son las microondas de la telefonía móvil, tanto de las antenas repetidoras como de los aparatos.
El estudio concluye recomendando que no se abuse del celular, especialmente, entre los jóvenes. También sugiere que la persona se coloque el teléfono en la oreja después de haber establecido conexión con su interlocutor, de manera que pueda evitar "el pico máximo" de ondas.