Madrid. EFE La agricultura empezó hace unos 10.000 años, y un nuevo estudio sugiere que el inicio y extensión de esa práctica no fue obra de un único grupo, se produjo en múltiples poblaciones cercanas, pero genéticamente diferenciadas.
Un estudio en la revista Science indica que la cultura agrícola se extendió por Europa, África y Asia, a partir de varios grupos.
“Se creía que los primeros campesinos pertenecían a una población única y genéticamente homogénea. Sin embargo, hay profundas diferencias genéticas entre esas primeras poblaciones de agricultores, lo que indica ancestros muy diferentes”, señaló Garrett Hellenthan, uno de los autores.
El equipo estudió el ADN de algunos de los primeros agricultores hallados en la región iraní de Zagros y halló que su genoma era muy diferente al de los primeros campesinos de Egeo y Europa.
Empero, los expertos sí identificaron similitudes entre el ADN de los campesinos del Neolítico y quienes vivían en el sur de Asia, Afganistán, Pakistán e Irán.
Descubrir que esta región estaba formada por poblaciones de campesinos genéticamente muy distintas fue una sorpresa.
“Estimamos que se separaron hace entre 46.000 y 77.000 años, por lo que es casi seguro que tenían aspectos físicos diferentes y hablaban lenguas diferentes”, agregó Hellenthan.
Para lograr más datos, los expertos secuenciaron el ADN de cuatro esqueletos de Zagros, lugar donde se han encontrado las evidencias más antiguas del surgimiento de la agricultura.
Los análisis descubrieron la existencia de un grupo humano cuyo ADN no se había secuenciado hasta ahora y que presenta características muy diferentes de los hombres neolíticos de Anatolia, población que suele considerarse como ancestro más probable de agricultores europeos.
Los resultados sugieren que los campesinos de Zagros, cuyas secuencias genéticas son similares a las poblaciones actuales de Pakistán y Afganistán, no fueron los predecesores de los primeros granjeros europeos. Es posible que se separaran de los antiguos genomas de las poblaciones neolíticas de Anatolia, hace más de 40.000 años, lo que sirvió como fuente separada de expansión de la agricultura.