No se trata de una leyenda ni un cuento de hadas. Hace 18.000 años, un grupo de homínidos enanos vivió en la isla de Flores, Indonesia. Estos pigmeos vivieron rodeados de una fauna igual de peculiar que ellos, compuesta por dragones de Komodo (lagartijas gigantes), roedores y tortugas enormes; al igual que elefantes miniatura, de no más de un metro de altura.
Apodados hobbits por sus descubridores, nuestros diminutos “primos” no midieron más de un metro y caminaron erguidos. Su cabeza, del tamaño de una toronja, albergó un cerebro pequeño, equivalente a la tercera parte del de un ser humano.
Fue en una cueva de la localidad de Liang Bua donde un grupo de investigadores indoneses y australianos, bajo el liderazgo de Peter Brown y Mike Morwood, encontró en setiembre del 2003 el esqueleto casi completo de una mujer de unos 30 años de edad. El hallazgo incluye el cráneo, la mandíbula y casi todos los dientes de la dama de Flores, además de huesos de otros siete individuos.
En el mismo sitio de excavación, se encontraron los restos de un Segodo miniatura (un elefante primitivo) y varias herramientas.
En la descripción del impresionante hallazgo, publicado ayer en la revista Nature , los investigadores señalan que por las características de los restos hallados corresponden a una nueva especie denominada Homo floresiensis .
Si bien es escasamente probable que el Homo floresiensis contribuyera genéticamente en la aparición, hace 160.000 años, del Homo sapiens , su existencia deja en evidencia que hasta hace poco el hombre moderno tuvo que coexistir con otra especie de su género.
Las sorpresas de Flores
Ante la aparición del Homo floresiensis , surgen varias preguntas en torno a cómo sus antecesores llegaron a la isla y cómo se transformaron en enanos.
Se sabe que hace unos 7 millones de años aparecieron en África los primeros homínidos.
No fue hasta hace 2,5 millones de años que surgieron los primeros miembros del género Homo , que incluyen al Homo habilis y al Homo erectus –al igual que el más reciente, el Homo sapiens –, capaces de crear herramientas y quienes se aventuraron a abandonar África hacia Euroasia.
La isla de Flores se encuentra al este de Java y se cree que nunca estuvo conectada a una masa continental. Los investigadores creen que de alguna forma el Homo erectus logró sobrepasar las barreras naturales y llegar a la isla de Flores hace unos 800.000 años. Como evidencia para sustentar esta hipótesis, se tiene el hallazgo de herramientas en Flores, que datan de esa fecha.
Entonces, el Homo floresiensis sería un descendiente achicado del Homo erectus . Pero, ¿cómo se achicó? Peter Brown y sus colegas dicen que se trata del fenómeno del enanismo insular.
El achicamiento de las especies en islas pequeñas no es algo nuevo para la ciencia. Se ha observado en elefantes enanos en Malta y otras especies como los conejos. Es una estrategia evolutiva de la especie al verse enfrentada a menos depredadores y estar expuesta a situaciones ambientales adversas, como la falta de alimentos. También aparece en grupos poblacionales pequeños, donde no hay mucha variación genética.
“El enanismo de LB1 (la dama de Flores) puede haber sido el resultado de la selección natural por un tamaño corporal más pequeño en un ambiente de bajo contenido calórico, ya sea tras el aislamiento insular en Flores, o en otro ambiente insular en el sureste asiático”, anota el estudio.
La aparición del Homo floresiensis revela que la dispersión del Homo de África fue mucho más compleja y variada de lo que ha sido documentada hasta ahora. Los investigadores anticipan que se encontrarán muchas más especies endémicas de homínidos en ambientes similares al de la isla de Flores.