Irene Rodríguez. 20 octubre
Detrás del perfume o colonia que usamos a diario hay mucha ciencia que apunta a jugar con nuestro olfato. Fotografía: Shutterstock
Detrás del perfume o colonia que usamos a diario hay mucha ciencia que apunta a jugar con nuestro olfato. Fotografía: Shutterstock

Es parte de la rutina diaria de muchos de nosotros. Salimos del baño, nos vestimos y no salimos de casa sin aplicarlo. Colonia, perfume o body splash son parte de la identidad de muchas personas.

Pero detrás de este producto de uso tan cotidiano hay muchísima ciencia presente. La Nación se dio a la tarea de conversar con Zoraida Serrano, quien es evaluadora de fragancias y de revisar cuatro estudios científicos para descubrir el componente científico de este tipo de productos.

¿Cómo se consigue determinado aroma? ¿Cómo logra permanecer tanto tiempo (meses, incluso años) dentro del frasco sin que el olor se disipe? ¿Por qué el mismo perfume huele distinto según quién lo use? ¿Por qué una persona puede tener una fragancia puesta, dos personas llegar a saludarla, y que las dos perciban un olor distinto? ¿Hay alguna forma de preservar el olor del perfume por más tiempo? Esas fueron algunas de las preguntas que buscamos responder.

“En un inicio el perfume se usaba de forma muy diferente. En Francia el baño no estaba tan incorporado a la cultura, entonces se buscaba algo que cubriera el olor corporal. No era tanto tener un buen olor, como cubrir uno malo. Con el tiempo esto ha ido cambiando y hay quienes pasan meses desde que se tiene en mente una fragancia hasta que sale al mercado”, destacó Serrano.

Transmitir una idea a través del olor

Según Serrano, cuando compramos un perfume, colonia o inclusive una loción con olor buscamos (aunque sea de forma inconsciente) algo que nos defina, marque o resalte nuestra personalidad.

Es por esto que hay perfumes que son más dulces, otros con olores más a madera, frutales o cítricos.

Zoraida Serrano es ingeniera química y evaluadora de fragancias. Es de las personas que está paso a paso analizando y fiscalizando fragancias específicas para los perfumes o colonias. Fotografía: Jorge Navarro
Zoraida Serrano es ingeniera química y evaluadora de fragancias. Es de las personas que está paso a paso analizando y fiscalizando fragancias específicas para los perfumes o colonias. Fotografía: Jorge Navarro

Este poder de ayudarnos a realzar imagen (y de disimular malos olores) los hace lucrativos. Solo durante 2018 los consumidores invirtieron $39 millones (unos ₡22.700 millones) en perfumes, según un estudio de la firma Imarc.

Detrás de este negocio hay químicos, ingenieros químicos y biólogos, entre otros profesionales que luchan por crear la fragancia que se adecue a una idea o perfil de persona.

“Son meses –mínimo seis– en donde uno como evaluador de fragancias trabaja constantemente con el perfumista y la marca, para desarrollar las ideas, ver qué mensaje se quiere transmitir a través de cada aroma. Es primero conceptualizar, para luego desarrollar e ir probando”, señaló Serrano.

Una sola fragancia puede tener ingredientes naturales (que se toman de plantas, hongos u otros productos encontrados por la naturaleza), sintéticos (creados en laboratorio) y sustancias llamadas captivos, que buscan dar un matiz específico al olor y lo preservan. En otras ocasiones, se utiliza biotecnología y microorgranismos para que actúen sobre ciertas sustancias o materiales naturales y les cambien el olor.

“Las fragancias sintéticas se crean porque se busca un determinado aroma que no está en la naturaleza. Las fragancias naturales también evolucionan, por ejemplo, el bergamota al inicio huele muy cítrico, pero luego evoluciona a un olor similar al té verde.

"Con las fragancias naturales es que también puede ser diferente. Por ejemplo, el agua de coco no da el mismo efecto que la piel del coco, la cáscara o los pelitos del coco” (...) Al final es como una receta de cocina, habrá algunas reglas, pero cada perfumista, como cada chef, tiene su estilo”, agregó.

En un artículo publicado en la revista Chemistry and Engineering, el químico y perfumista Joe Mainland indica que gracias a las habilidades de los perfumistas, los consumidores generalmente no saben cuáles perfumes son hechos únicamente por ingredientes naturales, por sintéticos o por una mezcla de ambos.

En esta receta también juega el tipo de producto que usemos. Por ejemplo, una colonia contiene entre el 6% y 8% de la esencia u olor principal. En un agua de colonia esto sube a entre un 8% y 15%, en el agua de perfume oscila entre un 16% y un 18%, y en el perfume 20% a un 30%. Algunas casas perfumistas también disponen de esencias en presentaciones de unos 20 a 30 mililitros.

Otro factor es la maceración. Hay fragancias que pasan más tiempo en una especie de barricas antes de salir a la luz, por lo que esto también determina el resultado final.

¿Cómo actúa nuestra nariz?

Pero más allá de la receta detrás de estos productos, hay otra parte de la ecuación que es aún más importante en cómo huele: el complejo sentido del olfato humano.

“La memoria olfativa es la más básica, pero la menos consciente en los seres humanos. Tal vez no sepamos describir cómo olía alguien en particular, pero si volvemos a oler ese perfume, inmediatamente nos va a remitir a esa persona, aunque hayan pasado años desde que olimos por última vez, porque nuestra memoria ya hizo la asociación y la guardó”, destaca Serrano.

(Video) ¿Las feromonas pueden conseguirnos una cita?

“Cada persona tiene su memoria olfativa particular. No es igual a la de nadie más”, añadió.

Un estudio de la Universidad de Toronto, Canadá, publicado en la revista Nature Communications, indicó que hay una zona del cerebro llamada núcleo olfatorio anterior (NOA).

Según el reporte, hay conexiones entre el NOA y el hipocampo (zona del cerebro que está ligada, entre otras cosas, a la memoria) que haría que el NOA procese el olor y luego el hipocampo la guarde.

Pero no solo la memoria olfativa juega en la ciencia de los perfumes. El olfato es un sentido sumamente complejo. Según el texto en Chemistry and Engineering en nuestra nariz hay más de 400 receptores.

“Los científicos aún no han resuelto cómo los receptores olfativos interactúan en la forma en la que las personas perciben los olores. Si se tuvieran, los perfumistas seguramente modificarían la forma de crear sus obras para saber qué receptores ‘encender’ y cuáles ‘apagar’”, cita el texto.

Por la forma en cómo juegan los receptores olfativos, dice el documento, es que dos personas pueden oler a una misma persona con un mismo perfume y una pensar “huele cítrico” y la otra pensar “huele floral”.

Con esta forma de actuar de la nariz, ¿los perfumes con feromonas, que prometen atraer a otras personas, funcionan? En una entrevista anterior, la neuróloga de la Universidad de Berkeley (EE. UU.) Claire Wyart, indicó que estos productos no tienen caso alguno.

“A todos nos van a oler de forma diferente; es solo pérdida de dinero. Si busca pareja, trate de oler bien, pero más allá de eso, prepare una buena conversación que dure al menos un par de horas, para que esa persona pase más tiempo en contacto con su olor natural”, enfatizó.

Una misma fragancia que huele distinto en dos personas

Es algo muy común. Usted se compra un perfume cualquiera, se lo pone y acto seguido se lo da a otra persona para que se lo ponga, pero este huele diferente en ustedes dos. Y también huele distinto de cómo olía cuando le dieron “una prueba” en un pedacito de cartón en la tienda.

De acuerdo con Serrano, esto se debe a varios factores. Por un lado, todas las personas tenemos un olor natural particular, es tan específico a nosotros como la huella digital.

No solo el sentido del olfato es determinante en el olor de una fragancia, la piel de cada persona también lo es. Cada piel tiene un olor característico que entra en juego con el olor de cada perfume o colonia. Fotografía: Allen Campos/ Archivo
No solo el sentido del olfato es determinante en el olor de una fragancia, la piel de cada persona también lo es. Cada piel tiene un olor característico que entra en juego con el olor de cada perfume o colonia. Fotografía: Allen Campos/ Archivo

Este olor se combina con el del perfume, entonces el resultado de lo que los demás huelen es una combinación del aroma natural con el del propio perfume. El sudor y la transpiración también son factores determinantes en el olor que reciben otras personas.

“La alimentación también influye. Por ejemplo, las personas que comen mucho ajo o mucho curry cambian su olor corporal y esto influye”, enfatizó Serrano.

“Si tu piel está muy humectada o muy seca también influye, o si el clima está muy húmedo. El mismo perfume le puede oler distinto a una misma persona en un lugar seco o en uno húmedo”, añadió.

El olor puede cambiar en una misma persona. Un mismo perfume puede tener sutiles variaciones al olfato si se aplica al salir del baño, o después de hacer ejercicio, o en invierno o verano.

¿La ciencia me dice cómo conservar mejor mi perfume?

Ya la ciencia trabaja en cómo hacer las fragancias más duraderas, tanto en cada aplicación, como mientras están guardadas en su envase.

Para hablar de cuánto duran las fragancias en el cuerpo es importante saber varias cosas. Por un lado, que hay pieles es las que se absorbe o disipa el líquido más rápido que en otras.

Por otra parte, como nuestro sentido del olfato se acostumbra al ambiente, es posible que nosotros ya sintamos que el perfume no nos huele, pero sí se nos acercan otras personas estas sí lo notarán.

No obstante, Serrano señala que lo más recomendable es reaplicarse el perfume o colonia cada tres o cuatro horas para mantener el efecto.

“Además, si lo aplicamos en zonas donde hay mayor circulación, como las muñecas, el codo o detrás de las rodillas, el aroma se potenciará”, evidenció la especialista.

En cuanto a mantener el olor en su frasco hay varias cosas que la ciencia ya realiza. Por un lado, especialistas de la universidades Harvard y Cornell, en Estados Unidos, detectaron que encapsular las moléculas en estructuras diminutas podría hacer que la fragancia se prolongue más tiempo. Sin embargo, según detallan en su reporte en la revista ACS Applied Materials & Interfaces, aún faltan años de prueba e investigación.

Por otro lado, un trabajo presentado en el congreso anual de la Asociación Estadounidense de Química, en 2018, señaló que se está desarrollando un dispositivo con el cual las personas puedan determinar cuánto durará la fragancia en su piel. La idea es que la persona se la aplique al salir del baño y se le diga más o menos cuándo debería reaplicarse para no perder el efecto.

“También debemos tomar en cuenta que los perfumes y colonias tienen fecha de vencimiento. El que venza no quiere decir que vaya a volverse tóxico, para nada, pero sí que ya no tendrá el olor con el que fue pensado”, subrayó la evaluadora.

Pero mientras la ciencia trabaja, sí hay cosas que usted puede hacer para que el olor de su perfume se mantenga por más tiempo en el frasco.

La primera es no guardarlo en el baño. La humedad y los cambios de temperatura que se experimentan si nos bañamos con agua caliente afectan la composición de la fragancia.

Otro consejo es evitar la exposición directa a la luz del sol o el exponerlos constantemente a temperaturas extremas.

Finalmente, si usted va a utilizar un perfumero o envase de vidrio para perfumes tome en cuenta que este podría disiparse más rápido. Además, si usted cambia de perfume, aún cuando lave el perfumero, se van a mezclar los aromas del perfume nuevo con los del anterior o anteriores y esto podría afectar el resultado final.