Un pequeño hueso que perteneció –hace unos 38.000 años– a un hombre de Neandertal y fue descubierto en 1980 en la gruta croata de Vindija, cerca de Zagreb, abre un nuevo capítulo en la comprensión de la evolución y la genética humana.
Dos equipos científicos tomaron el ADN bien conservado en ese hueso y lo analizaron con dos técnicas distintas, dando origen al estudio más detallado sobre la genética del homínido más cercano evolutivamente al humano: el Neandertal.
De estatura alta, un hueso de la frente que se proyecta por encima de los ojos, sin barbilla y con órbitas oculares más grandes que las nuestras, el hombre Neandertal ( Homo neanderthalis ) y el hombre moderno ( Homo sapiens ) compartieron su último ancestro común hace 706.000 años, revelan los estudios.
Luego, en África un grupo siguió su línea evolutiva hasta dar origen al hombre moderno, mientras que el otro en Asia y Europa evolucionó hasta dar origen al Neandertal.
Ese divorcio entre ambos grupos se dio hace unos 500.000 años, según el análisis liderado por Svante Pääbo, del Instituto Max Plank, en Alemania, y publicado en la revista Nature .
Por su parte, el estudio llevado a cabo en la Universidad de Chicago bajo la dirección de Edward Rubin, y publicado en Science , situó esa separación hace unos 370.000 años.
Juntos, pero no revueltos. Ambos grupos evolucionaron en continentes separados. Sin embargo, hace unos 40.000 ó 50.000 años el hombre moderno dejó África y cohabitó Europa con el neandertal durante unos 10.000 años, hasta su desaparición hace unos 30.000 años.
A pesar de compartir el territorio, los análisis demuestran que no hay rastro de que se haya dado un cruce entre ambos grupos.
Los estudios también señalan la gran cercanía entre ambos grupos pues comparten el 99,5% de su ADN.
Para desarrollar el análisis, los equipos usaron dos técnicas. El grupo de Pääbo, constituido por investigadores alemanes, estadounidenses y croatas, estudió un millón de pares de bases del ADN ubicados en los núcleos celulares del hombre Neandertal.
El segundo equipo, germano-estadounidense, encabezado por Edward Rubin, recurrió a otro método, la metagenómica, que permite comparar varios genomas entre sí. En este caso, comparó el del Neandertal con el del chimpancé y el del hombre moderno.
De acuerdo con el equipo de Pääbo, con su técnica y el material genético del hombre Neandertal disponible, en unos dos años se podría producir un mapa casi completo del genoma del pariente más cercano al hombre moderno, el Homo neanderthalis .