
Un estudio liderado por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) documentó que el comercio ilegal de fauna representa una amenaza significativa para la conservación de los loros en Costa Rica, junto con la transformación de su hábitat natural. Aunque el país ha sido reconocido como un referente mundial en materia ambiental, con más del 26 % de su territorio bajo protección, los investigadores concluyeron que la creación de áreas protegidas no basta para preservar estas especies.
La investigación, publicada en la revista Diversity & Distributions, confirmó que la práctica de mantener loros silvestres como mascotas, prohibida desde 1983, continúa de forma extendida en comunidades rurales.
Esta costumbre, según los científicos, está profundamente arraigada en la cultura costarricense y compromete la supervivencia de especies amenazadas, como los guacamayos y las amazonas.
Los resultados se obtuvieron tras un muestreo intensivo en territorio nacional. Los investigadores recorrieron casi 2.000 kilómetros de carreteras para censar a todas las especies de loros nativos, con presencia registrada en 949 parches de hábitats distintos y más de 1.236 observaciones de campo. El análisis abarcó desde bosques primarios hasta zonas urbanas y agrícolas.
Para reforzar la investigación, el equipo combinó datos de campo con información satelital, como cobertura forestal, uso agrícola del suelo y niveles de presión humana, además de considerar la distancia a las áreas protegidas.
Asimismo, se realizaron entrevistas en comunidades rurales para documentar la tenencia ilegal de loros como mascotas.

Durante las encuestas, el 86,6% de las localidades visitadas tenía al menos un loro nativo mantenido ilegalmente como mascota, y en más del 80% de los hogares encuestados se encontró esta práctica. Los investigadores resaltaron que las especies en mayor peligro de extinción suelen ser las más deseadas como mascotas, lo que agrava aún más su estado de conservación.
Entre las consecuencias más alarmantes se identificó la extracción selectiva de especies clave como los guacamayos y amazonas. Estas aves, además de estar en riesgo crítico, cumplen funciones ecológicas esenciales, como la dispersión de semillas. Su disminución podría afectar directamente el equilibrio de los ecosistemas donde habitan.
Los expertos advirtieron que, aunque la red de áreas protegidas ha sido efectiva para revertir la deforestación histórica, el comercio ilegal de fauna persiste como una presión ambiental considerable.
El estudio hizo un llamado urgente a reforzar la aplicación de leyes, establecer controles más estrictos y trabajar en un cambio cultural que reduzca la demanda de mascotas silvestres.
El grupo científico que realizó esta investigación incluyó personal de la Estación Biológica de Doñana, el Museo Nacional de Ciencias Naturales, la Universidad Miguel Hernández y la Universidad Pablo de Olavide.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de una agencia de noticias y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
