
El calor extremo en personas con hipertensión, insuficiencia cardíaca o cardiopatía isquémica puede descompensar la enfermedad. Según Verónica Saldaña, profesora de la Universidad Europea, las altas temperaturas pueden aumentar el riesgo de sufrir hipotensión o arritmias.
Saldaña explicó que el cuerpo dilata los vasos sanguíneos para favorecer la pérdida de temperatura corporal. Esta reacción obliga al corazón a trabajar con mayor rapidez y esfuerzo. El órgano podría realizar un sacrificio superior para mantener la adecuada circulación sanguínea.
La pérdida de líquidos por el sudor puede generar fatiga excesiva. Este fenómeno podría provocar bajadas de tensión o episodios de descompensación clínica. Los pacientes cardiovasculares suelen tener una capacidad de adaptación disminuida.
Ciertos tratamientos farmacológicos como diuréticos o antihipertensivos pueden aumentar el riesgo de deshidratación. Saldaña señaló que estos fármacos podrían favorecer los descensos en la presión arterial. La experta indicó que es vital no alterar la dosis sin consejo médico.
Los grupos con mayor peligro potencial incluyen a personas mayores y niños pequeños. También son vulnerables quienes padecen males respiratorios o diabetes. El riesgo podría elevarse en pacientes que consumen múltiples medicamentos de forma simultánea.

Las señales de alerta suelen aparecer como cansancio excesivo o debilidad. El cuerpo manifiesta palpitaciones y dificultad respiratoria leve. Saldaña explicó que la sudoración intensa funciona como un aviso claro del organismo.
Existen síntomas menos conocidos como la confusión o la apatía. La irritabilidad y la pérdida de apetito podrían indicar problemas en adultos mayores. El dolor de cabeza persistente puede ser un signo precoz de una descompensación.
La especialista recomendó mantener una hidratación adecuada según las indicaciones médicas. Debe evitar la exposición solar en las horas centrales del día, especialmente cerca del mediodía. El uso de ropa ligera facilita la regulación térmica.
Permanecer en lugares frescos puede proteger la estabilidad cardíaca. Es necesario controlar la tensión arterial con regularidad. La experta sugirió reducir los esfuerzos físicos intensos durante las jornadas de temperaturas elevadas.
La prevención activa posee un valor vital para la salud. La consulta a los profesionales sanitarios marca la diferencia. Saldaña recordó que el autocuidado responsable es una herramienta fundamental contra el impacto del clima.
