
Miles de hectáreas de algodón que se cultivan en todo el mundo podrían aprovecharse para alimentar a las personas, además de dotar a los humanos del tejido que se utiliza desde hace 7.000 años.
Un equipo de investigadores de la Universidad Texas A&M, en Estados Unidos, logró producir una planta de algodón cuyas semillas pueden ser comidas por los humanos.
Con ayuda de la ingeniería genética, los científicos liderados por Keeri Rathore consiguieron eliminar en las semillas del algodón una sustancia venenosa, informó la revista Proceedings of the National Academy of Sciences .
Sin el veneno, las semillas pueden ser usadas como fuente para aceite y proteínas de alto valor nutricional.
La semilla de algodón consta de dos partes: la cáscara, de la que se obtiene la fibra de algodón, y la pepita. El embrión contiene innumerables glándulas llenas de gosipol, un veneno que sirve para que los parásitos se mantengan lejos de la planta, pero a su vez ejerce un efecto inhibidor en las enzimas digestivas del humano, lo cual la hace incomible.
Por ese veneno, la semilla de la planta no puede aprovecharse como alimento. Es un gran desperdicio: por cada kilo de fibra que se extrae, la planta de algodón produce unos 1,65 kilos de semillas.
Las 44 millones de toneladas de semillas que se obtienen al año en la producción de algodón aportarían proteínas suficientes para alimentar a 500 millones de personas.
Sin gosipol. Tanto las semillas como las hojas, las flores y las raíces del algodón contienen gosipol.
Desde los años 50, los científicos intentan producir plantas de algodón sin ese veneno. Sin embargo, las variantes sin gosipol obtenidas hasta ahora no resultaron utilizables pues eliminaban el veneno por completo y dejaban a la planta vulnerable a parásitos.
Con la técnica de interferencia del ácido ribonucleico (ARN), el equipo de Rathore logró silenciar la expresión del gen que produce el veneno, pero solo en la semilla.
La parte de veneno se redujo a un nivel considerado inofensivo por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.
Los científicos señala que las semillas libres de veneno podrían ayudar a paliar la necesidad de alimentos de la población mundial sin perjudicar el rendimiento de las plantas ni aumentando la superficie de cultivo.