Ginebra (AP). El éxito del acelerador de partículas más poderoso jamás construido en su primer día de operaciones fue más sorprendente para los científicos que los problemas que desarrolló luego.
Un problema con la conexión de un imán demorará el comienzo de los experimentos durante unos seis meses, en parte porque el acelerador, construido a un costo de 3.800 millones de dólares, es demasiado complicado para reparar. Los físicos, algunos de los cuales tuvieron que aguardar dos décadas para usar el nuevo equipo, tendrán que esperar otras tres semanas para que la sección dañada logre ser llevada a la temperatura ambiente.
Recién entonces, podrán ingresar en el aparato y descubrir qué anduvo mal.
Pero tales contratiempos son comunes, dijo Michael Harrison, que trabajó en el acelerador de partículas Tevatron, creado por los Laboratorios Fermi, y que diseñó y construyó otros aceleradores en Brookhaven, Long Island.
Usted encontrará todo tipo de problemas pequeños al poner en funcionamiento los aceleradores, dijo Harrison en una entrevista telefónica desde Brookhaven.
Judy Jackson, vocera del Laboratorio Fermi del Tevatron, el Acelerador Nacional de Partículas en los suburbios de Chicago, elogió a la Organización Europea para Investigación Nuclear (CERN) por lanzar sin contratiempos el Gran Colisionador de Hadrones, LHC, en un evento presenciado por la prensa internacional.
Desde aquí se lanzó un gran hurra, dijo Jackson, aunque el Tevatron ha perdido su rango como el acelerador de partículas más poderoso jamás construido tras el ensayo del CERN.
La fusión accidental en CERN de una conexión entre los imanes del superconductor nueve días más tarde no resultó sorpresiva. Pero canceló el uso de la máquina durante dos meses, y eso representa un tiempo muy valioso para los científicos, que deberán tener la máquina preparada para su uso en la primavera (en el hemisferio norte) luego del habitual cierre de cuatro meses en el invierno.
Es lo que ocurre cuando usted pone en marcha una máquina aceleradora de partículas, dijo Jackson a The Associated Press. Creemos que lo que ocurrió el pasado viernes en CERN los tomó más a ellos que a nosotros por sorpresa.
Además de dos aceleradores de partículas en Estados Unidos, había un tercero en Hamburgo, Alemania, hasta el año pasado. Estados Unidos estaba construyendo el acelerador de partículas más grande del mundo hasta que en 1993 el Congreso ordenó cesar su construcción en Texas a raíz del incremento de los costos e interrogantes sobre su utilidad.
Las máquinas tienen que funcionar en temperaturas extremadamente gélidas, para aprovechar la superconductividad, la capacidad de algunos metales de conducir la electricidad sin resistencia alguna cerca del cero absoluto.
Los científicos creen que ese acelerador permitirá obtener indicios de las invisibles materia oscura y energía oscura que componen más del 96% del universo, y esperan atisbar el elusivo bosón Higgins, una partícula hasta ahora no descubierta que se supone confiere masa.
El colisionador podría hallar evidencia de dimensiones extra, lo que daría un aval a la teoría de supercuerdas según la cual los quarks, las partículas que integran los átomos, son cuerdas vibratorias infinitesimales.