18 febrero, 2009
 | CARLOS GONZÁLEZ
| CARLOS GONZÁLEZ

Adolfo Roitman es de hablar pausado y respuestas amplias. Tiene una buena razón para cuidar sus declaraciones: en sus manos está el mayor hallazgo arqueológico del siglo XX, los Rollos del Mar Muerto.

Estos 1.000 manuscritos conforman la versión de la Biblia más antigua conocida hasta hoy, lo que los hace de gran importancia en el estudio del judaísmo.

No obstante, debido a que fueron escritos entre el año 200 a. C. y el 100 d. C. también son elementales a la hora de analizar los orígenes del cristianismo.

Aunque no existe unanimidad, muchos estudiosos de los Rollos creen que la secta judía conocida como los esenios estuvo fuertemente relacionada con la creación de estos textos. A su vez, se han encontrado múltiples ligámenes entre los Rollos y el Nuevo Testamento, lo cual relaciona los documentos con el origen del movimiento cristiano.

Los Rollos fueron descubiertos entre 1947 y 1956, después de pasar 2.000 años en una cueva a las orillas del mar Muerto, cerca de la ciudad de Qumrán, unos 25 km al este de Jerusalén.

Roitman, quien es su curador desde 1994 y director del Santuario del Libro, donde están, profundizó sobre este tema en entrevista con La Nación.

¿Cuál diferencia marcan los Rollos entre el judaísmo de aquel momento y el judaísmo que se practica actualmente?

El judaísmo de hoy es polifacético y comprende desde grupos ultraortodoxos a judíos ateos, socialistas, humanistas, liberales e incluso reformistas. Tenemos un mosaico dentro del mundo judío.

“Los Rollos son la manifestación expresa de esas policromías sociales desde siglos atrás. Estamos a una distancia muy grande de ese judaísmo, por supuesto que hay diferencias, pero también existen elementos estructurales similares”.

Es curioso pensar que son las diferencias lo que marca la continuidad histórica del judaísmo.

En realidad podría ser más agudo en mi reflexión y decir que la policromía está en el código genético del ser judío. La prueba está en su expresión más grande, la Biblia, un libro que está compuesto de libros. Es una paradoja el hecho de que no se puede ser israelita en una perspectiva, con una sola doctrina, porque no la hay.

¿Cuánto se ha profundizado en los últimos años sobre la relación entre la secta de los esenios y el origen del cristianismo?

Los Rollos del Mar Muerto no mencionan esta relación. Hay especialistas en un buen número convencidos de que este grupo tiene que ver con los esenios y hay otros que lo niegan.

“Tenemos que distinguir entre los movimientos originales del cristianismo, que son el de Juan El Bautista y el de Jesús, y luego la institucionalización de estos movimientos. Tras la desaparición de Jesús se forma la primera comunidad en Jerusalén y ya empezamos a ver una jerarquía, como es la de los apóstoles.

“Tenemos que ver en qué etapas encontramos influencias de doctrinas, prácticas, conceptos y discusiones de los esenios.

“Podemos encontrar algunos elementos, como el fervor mesiánico que parece en Juan El Bautista y en Jesús, que tiene que ver con la perspectiva que encontramos en los Rollos del Mar Muerto.

“Pero no se puede hacer una relación automática. Por ejemplo, la doctrina de la gracia no es un tema común de Jesús, es un tema de Pablo (de Tarso). (El de la gracia) es un elemento que encontramos en los Rollos, así como la doctrina de la predestinación y lo pecaminoso de la carne. Todo esto está más fuerte en Pablo. Significa que en Pablo encontramos una influencia más significativa de ciertos temas teológicos de la secta”.

¿Las ideas que predicó Jesús eran ideas que ya existían en el ambiente judío desde años antes?

No hay ninguna duda de que Jesús es fruto de su tiempo. Jesús se expresa en la lengua de su tiempo, viste como se vestía en su época, ve el mundo en función de los conceptos que eran propios de los judíos. Cuando estudié religiones comparadas, tomé un curso sobre el Sermón de la Montaña de Jesús. Nuestro trabajo era recibir una frase de Jesús y otras fuentes para poder evaluar dónde colocar esas frases. Recibíamos decenas de fuentes, de la literatura rabínica, de los Rollos del Mar Muerto, de la literatura apócrifa... muchas veces veíamos los parecidos entre esas frases.

Pero entonces, ¿qué hacía diferente a Jesús?

Jesús lo que hace es abrevar de la realidad y colocarlo y llamarlo de otra manera. Entonces, por ejemplo, pone énfasis en ciertos aspectos de la humanidad y deja de lado otros aspectos de la realidad. Por ejemplo, en Jesús no vemos un interés por lo ritual, pero pone un claro énfasis en lo escatológico, en lo social, le interesa traer un mensaje de salvación a los marginados sociales, a los pobres, a los menesterosos, a las mujeres. Es algo absolutamente desconocido en esa época. Jesús no es un rebelde tercermundista, como lo ha tratado de presentar la Teología de la Liberación: a Jesús hay que entenderlo en el contexto específico de su época. Jesús trata de encontrarse con la milenaria tradición profética y por eso no es casualidad que en sus palabras a veces hace referencia a palabras de Isaías.

Como Jesús, ¿tomaron los evangelistas ideas expresadas en los Rollos del Mar Muerto? Le menciono directamente el caso del evangelio de Juan.

Sí. Incluso, un antiguo sustrato del evangelio de Juan pudo haber sido esenio. Eso nos habla de un estadio más tardío en la evolución de este movimiento porque el evangelio de Juan es el más tardío de los cuatro evangelios, escrito para fines del siglo I de nuestra era. Pero hay que entender que en el Nuevo Testamento no tenemos una imagen de Jesús, tenemos varias imágenes. Uno abre el evangelio de Mateo y Jesús es presentado como descendiendo de la estirpe de David porque la intención es presentarlo como el Mesías; pero al Jesús que aparece en la epístola a los Hebreos (que tiene como contexto los Rollos) se lo ve como el Gran Sacerdote que se sacrifica a sí mismo. Son percepciones absolutamente diferentes.