Viajar al espacio y observar nuestro planeta “desde afuera” ya no será cosa solo de los astronautas de las agencias espaciales de diversas naciones ni de multimillonarios capaces de pagar $20 millones para convertirse en un turista espacial, como el empresario estadounidense Dennis Tito, que en el 2001 fue el primer particular en vivir la experiencia a bordo de una nave rusa Soyuz.
En estos momentos ya hay 285 personas de 36 países (incluidos un brasileño, tres mexicanos y dos chilenos) que han adquirido un boleto por $200.000, o apartado su cupo por $20.000, para volar al espacio a bordo del Space Ship Two , un cohete diseñado por Burt Rutan y que está desarrollando la compañía Virgin Galactic.
Aunque en Costa Rica está una de las pocas agencias de viajes que pueden vender estos boletos en el mundo –Terranova–, todavía ningún tico se ha animado a apartar su campo en alguno de estos vuelos suborbitales.
El vuelo. En su proyecto de realizar viajes comerciales al espacio, el magnate británico Richard Branson, fundador y presidente del Grupo Virgin, sigue el mismo plan de vuelo y concepto que usó el Space Ship One , la nave con la que en el 2004 él ganó el premio de $10 millones de la competencia X-Prize por ser la primera construida con fondos privados en viajar dos veces al espacio en quince días.
La aventura espacial se inicia con un vuelo del avión bautizado White Knight Two , que posee dos cabinas, unidas por una gran ala. En medio de ambas cabinas va pegada la nave espacial, que es llevada hasta los 15 kilómetros de altura por el avión, detalló Carolyne Wincer, directora de ventas a “astronautas” de Virgin Galactic, quien visitó nuestro país esta semana.
En ese punto, la nave, que llevará a seis pasajeros, enciende sus cohetes y a una velocidad tres veces la del sonido cruza el límite entre la atmósfera y el espacio exterior.
Los “astronautas” experimentan unos cinco minutos de ingravidez antes de iniciarse el regreso a la Tierra, comentó Wincer.
Viaje ecológico al espacio. La tecnología que está adoptando Virgin Galactic en su proyecto busca hacer viajes espaciales más ecológicos y económicos que los que desarrolla en estos momentos la NASA o la Agencia Espacial Rusa.
Por ello, tanto el avión como la nave espacial de Virgin Galactic están hechos en su totalidad por compuestos de carbono, un material más liviano y también más fuerte que los que usa un avión convencional, señaló Wincer.
Al ser las naves más livianas, usan menos combustible para volar y contaminan menos. Según señala la compañía, cada “astronauta” que realice el vuelo suborbital producirá una cuarta parte del dióxido de carbono que produciría si viajara en un vuelo comercial entre Nueva York y Londres.
Hacia el espacio. El White Knight Two ya está construido y fue probado por primera vez en diciembre del año pasado.
Por su parte, el Space Ship Two está en proceso de construcción, según detalló Wincer.
Una vez que la nave esté construida, hará unos 50 viajes de prueba para asegurar que el vehículo es seguro antes de emprender el primer viaje comercial.
Los seis afortunados que irán en ese vuelo inaugural, programado para el 2011 ó 2012, serán elegidos a través de una rifa que se hará entre las primeras 100 personas que ya pagaron el costo total del boleto, afirmó Wincer.
Si bien pagar $200.000 puede resultar un lujo inalcanzable para la mayoría de las personas, los análisis de mercado que maneja Wincer sugieren que en el planeta hay unas 50.000 personas que estarían dispuestas a pagar hasta $1 millón para realizar el viaje.
El negocio de Virgin Galactic, que invertirá unos $300 millones en el desarrollo de dos aviones y cinco naves espaciales, tendrá una vida útil de entre cinco y diez años, dice Wincer.
Luego, como sucede con la tecnología, los precios bajarán y, posiblemente, Virgin Galactic pase a su siguiente meta: los viajes a la Luna o a hoteles espaciales.