
Si su trabajo cuenta con asociación solidarista y usted está valorando si afiliarse o no, este artículo pretende servirle como guía para tomar una decisión informada. Hace casi cinco años estuve en esa posición y, tras meditarlo, opté por afiliarme.
Lo primero que debe tener claro es que, por ley, el ahorro mensual del asociado no puede ser inferior al 3% ni superior al 5% del salario bruto, es decir, antes de deducciones. El aporte obrero correspondiente se rebaja automáticamente de planilla, según la periodicidad con la que reciba su salario (semanal, quincenal o mensual).
Con esto en mente, si usted no tiene deudas —o bien, logra cumplir con todas sus obligaciones crediticias— y cuenta con margen para ahorrar, la recomendación es que considere la afiliación y aproveche los beneficios que esta le ofrece.
“Una persona debería considerar entrar cuando tiene ingresos relativamente estables, puede cubrir sus gastos básicos sin usar deuda, no depende de la tarjeta (de crédito) para llegar a fin de mes, y quiere construir ahorro de mediano o largo plazo”, dijo Josué Rodríguez, director de la empresa Sirú Financiero.
Por el contrario, si usted tiene deudas de corto plazo –como tarjetas de crédito– con altas tasas de interés, lo mejor es que, por ahora, no se afilie.
“Aunque la asociación me premie, aunque yo tenga el ahorro estratégico, aunque tenga convenios, en ese momento mi situación amerita que yo primero acomode mi vida financiera con las tarjetas de crédito y después empiece con el ahorro (es decir, afiliarse a la solidarista)”, recomendó Adriana Rojas, socia fundadora de la empresa Salud Financiera.
Adicionalmente, debe considerar que la Ley de Asociaciones Solidaristas (6970) detalla que solo podrán ser afiliados a las asociaciones solidaristas los trabajadores mayores de 16 años.
Beneficios de afiliarse a una solidarista
Uno de los principales beneficios es que fomenta el hábito del ahorro, especialmente en personas que aún no lo han desarrollado.
“Muchas personas no ahorran porque les sobre dinero; ahorran cuando el sistema las obliga un poco. La asociación funciona bien justamente por eso: el ahorro se rebaja de planilla, no depende de la fuerza de voluntad del viernes en la tarde, que suele ser una asesora financiera bastante sospechosa”, añadió Rodríguez.
En términos prácticos, los aportes realizados por cada afiliado pueden retirarse cuando deja de formar parte de la asociación, ya sea por renuncia o por finalización de la relación laboral. En tanto, los que ejecuta el patrono, se entregan hasta que ocurra el finiquito laboral.
“Lo recaudado por este concepto (aporte patronal), se considerará como parte del fondo económico del auxilio de cesantía en beneficio del trabajador, sin que ello lo exonere de la responsabilidad por el monto de la diferencia entre lo que le corresponda al trabajador como auxilio de cesantía y lo que el patrono hubiere aportado”, detalla la ley.
Otro beneficio relevante es la distribución de excedentes (cuando los haya), que corresponde a la rentabilidad generada por la asociación durante cada periodo fiscal (del 1.° de enero al 31 de diciembre). Los excedentes, cuando los hay, se reparten una vez al año entre los asociados.
Aunque el porcentaje de excedentes es el mismo para todos los asociados de una determinada solidarista, el monto que recibe cada persona varía según su antigüedad y el total acumulado (aportes obrero-patronales).
Por su parte, los afiliados también pueden acceder a créditos, generalmente en condiciones más favorables que las ofrecidas por otras entidades financieras. Además, muchas asociaciones cuentan con convenios comerciales que permiten obtener descuentos en categorías como educación, salud, hospedaje, restaurantes y ópticas.
