¿Algún día llegaremos a ver unos Juegos Olímpicos que no dediquen minutos a elogiar los cuerpos femeninos de las competidoras, como si estuvieran allí para eso?
Honestamente, la cobertura mediática de las Olimpiadas de Río 2016 ha estado cargada de machismo y estereotipos y no me esperaba que lo estuviera a ese nivel.
Sé que no vivimos en un mundo perfecto, ni estamos cerca de hacerlo, pero siento que la discusión sobre roles de género ha ido avanzando hacia una buena dirección y cada vez somos más quienes creemos en un mundo más justo y equitativo y le andamos de lejos al sexismo.
En este punto de la historia, me sorprende la naturalidad con la que algunos colegas comunicadores cubren de forma errónea la participación de las mujeres en las justas deportivas más importantes del mundo.
He estado siguiendo de cerca el tema, enfocada siempre en cómo los periodistas comentan las hazañas de las atletas y de qué manera hablan de sus logros y su trayectoria. En su mayoría, ni siquiera lo hacen.

Sin duda, hay medios que se han destacado por una cobertura libre de prejuicios y se enfocan en lo verdaderamente importante: el rendimiento deportivo, el trayecto de el o la deportista y su desempeño como individuo o en un equipo...
Pero, ¿para qué decir que esa gimnasta entrena desde los 4 años y ha conseguido un sinfín de medallas, si podemos conformarnos con elogiar sus piernas largas, hablar de sus ojos azules y rematar con un par de fotos en leotardo?
Sigo sin entender cuál es la necesidad de comentar que una atleta es "hermosísima", "escultural", "guapísima" o, como pasó con la participación de la estadounidense Allisson Stokke, quien destaca en la disciplina de salto con garrocha: "Da gusto verla" y "consiga medalla o no nosotros estamos orgullosos de ella".

¡Basta! Si ella llegó hasta Río es porque su desempeño es lo suficientemente bueno para competir contra los mejores del mundo, no porque su carrera paralela sea el modelaje. En ese momento particular, de competencia mundial, eso pasa a ser secundario.
Sobran titulares como "la atleta que enamora a Río de Janeiro" o el LAMENTABLE título que eligió el medio Marca Buzz "Allison Stokke, la atleta que te enganchará al salto de pértiga en Río 2016" para una nota en la cual solo muestran fotos del instagram de Stokke, con poca ropa.
"Ah, es que ella las publica y sale con poca ropa. Es exponerse", dirán algunos. ¿Y qué? Marcas como Go Pro y Nike LE PAGAN para salir en sus anuncios, tiene un cuerpo espectacular y, como modelo, accedió a que le tomaran fotos de ese modo. (Además, ese es tema para otro post). No por eso tienen que mezclar una cobertura, la de los Juegos Olímpicos, con la de su faceta de modelo. Es un tema aparte.
No me malentiendan, yo no estoy en contra de que las mujeres nos tomemos fotos con poca ropa, siempre y cuando sea porque a NOSOTRAS nos gusta, nos hace sentir bien y estamos de acuerdo con ello.
Lo que me parece mal es que opaquen sus participaciones como deportista solo para decir que es guapa y que sale medio desnuda en su Instagram.
A pesar de que este año, un 45% de las participantes en las Olimpiadas son mujeres y muchas han destacado con logros increíbles, los medios siguen reconociéndolas como pedazos de carne.
De hecho, leyendo sobre este tema en El País de España, me encontré la mención de un estudio de la Universidad de Cambridge que prueba que los medios dan trato diferenciado a las informaciones deportivas si el protagonista es un hombre o si se trata de una mujer.
En Cambridge analizaron 160 millones de palabras en impresos, blogs y redes sociales. A mi me bastó una búsqueda rápida en google.
Hagamos un experimento.
Pongan "las atletas de Río" en Google y cuéntenme cuántos resultados incluyen los adjetivos "más guapas" "más sexys" o "que enloquecen por sus fotos hot"..
Se las pongo más difícil: ¿cuántos artículos no dicen eso y hablan solo de sus logros deportivos?
El mismo estudio de Cambridge concluyó que los hombres deportistas reciben tres veces más espacio en los medios y para ellos usan descriptivos como "rápido", "fuerte" o "fantástico". Con las mujeres las palabras más utilizadas son: "soltera", "embarazada" y "edad". Chocante y espantoso.
De hecho, la Asociación para Mujeres en el Deporte Profesional no se quedó en silencio ante el titular que el medio español El Mundo eligió para una de sus coberturas olímpicas "Las buenorras internacionales" de los Juegos Olímpicos, que después cambió a "atletas olímpicamente atractivas".
"Tenemos mucha discriminación y ustedes tienen mucha de la culpa. Nos invisibilizan y nos ridiculizan en muchos de sus artículos. Sabemos de la #CrisisDelPeriodismo y sobre todo de la #CrisisDelPeriodismoDeportivo. Ahora le vamos a explicar, señor Jesús de Río las horas que tiene que pasar una mujer deportista para poder llegar a los Juegos Olímpicos. Las renuncias a amigos y familia y a su propia inversión económica. Muchas de estas jugadoras las "buenorras" y las que no entran dentro de sus cánones de belleza infra neuronal, se tienen que pagar los viajes y las estancias a los torneos. Y lamentablemente en una clarísima diferencia con sus homólogos masculinos"

¿Cuántas veces han escuchado la frase "además de que es bonita, es también muy buena jugadora..."? Mirá, ella es atleta profesional y entrena todos los días de su vida para ser buena en lo que hace.. ¿Qué es lo que te sorprende, comentarista deportivo?
Son horas, días, meses, años de sacrificio. Madrugadas, lesiones, fallos y luchas las que llevan estas mujeres, que deberían enorgullecernos a todos... Para que al final llegue un periodista solo a fijarse en sus nalgas y a publicar una nota que las enliste según lo guapas que estén. No es justo.
Es hora de que cambiemos la conversación. No hay necesidad de que todo lo que nos importe de las mujeres deportistas sea si son bonitas, qué llevan puesto, si son madres, si son la esposa de alguien o si entran en una ridícula lista "que calienta las redes sociales".

Es lamentable que sigamos haciendo clic en la galería de "Las muñecas suecas" para ver a las despampanantes rubias de ojos claros y piel blanquísima. Verlas y no saber nada de su historia, de sus medallas, de su esfuerzo... ¿Ah, también hacían deporte?