Enredos Amorosos

¡Suframos Juntos!

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Me declaro amante de la comedia. Afortunadamente a mi esposa también. Curiosamente en este campo nuestras apetencias son casi idénticas: no nos hacen gracia los comediantes que utilizan muchas malas palabras, no nos hacen gracia los chistes sobre experiencias con drogas, ni los que intentan hacer del racismo o la xenofobia algo gracioso. Nos encanta el efecto que causa la comedia. Nos hace pensar sobre situaciones cotidianas en las que irremediablemente hemos participado. El miedo a la muerte, el amor, la familia, la tecnología, Dios, la política y yerbas afines. Pienso que ponerle atención a un comediante nos permite burlarnos... de nosotros mismos, de nuestras neurosis, de nuestros rollos. Observar comedia, al menos para mí, resulta terapéutico.








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