Enredos Amorosos

Intentemos ser amigos

EscucharEscuchar

A mí mi esposa me gustó desde que la conocí, allá por los noventas, al coincidir en la universidad. Como ya les confesé en otro momento, por mi esposa hasta asistí a conciertos de músicos de salsa. Yo tenía que asegurarme estar presente. La presencia, en términos de conquista, lo es todo. Esa estrategia de “voy a hacer que me extrañe” no le ha resultado casi a nadie. Devotamente la acompañé a una serie de eventos a los que no habría asistido de no ser por ella. Me volví figura infaltable en los teatros josefinos, sin ser el teatro un espectáculo que me atraiga demasiado. Es probable que si me hubiera invitado a algún retiro espiritual habría ido... afortunadamente mi esposa no es religiosa.








En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.