El Señor Gol. 4 julio, 2019
Gerardo Martino, técnico de México, en el partido ante Costa Rica en Houston.
Gerardo Martino, técnico de México, en el partido ante Costa Rica en Houston.

Todavía estamos disfrutando la resaca del partidazo que la Tricolor le hizo a México en la Copa Oro. Especialmente el cuerpo técnico, que llegó a ese partido arrinconado y salió con el crédito a tope.

Un partido así era la única forma de evitar una crisis. Porque, de haber sido una catástrofe como la mayoría pronosticaba, el avión de la Sele hubiera aterrizado en el Juan Santamaría en medio de rayos y truenos.

Así que el ejercicio que vamos a hacer a continuación no pretende ensuciar un empate que todos disfrutamos casi como una victoria. Y que, además, quedará como referencia de lo que este grupo puede hacer cuando empiece la carnicería de la eliminatoria.

Pero, analicemos este juego dentro de un marco más amplio: la rivalidad histórica contra México. Realmente creemos que es el “clásico de la Concacaf”, cuando en realidad los números hablan de un duelo totalmente desigual.

El partido que los ticos invocamos para percibir una falsa sensación de superioridad, o al menos de igualdad, es el Aztecazo. Sin duda una página titánica que vamos a recordar toda la vida, pero ¿qué ha pasado desde entonces?

Nos enfrentamos 20 veces al Tri, incluyendo el juego del sábado pasado. Para todos los efectos estadísticos, ese partido se cuenta como un empate; lo que pasó en penales es un libro aparte.

Así está el balance de la Selección de Costa Rica contra México después después de la gesta de junio del 2001.

No da como para sacar pecho, ¿verdad? Esa única victoria fue en el año 2013, en la eliminatoria rumbo a Brasil 2014, cuando les ganamos 2-1 en el Estadio Nacional y casi los dejamos fuera del Mundial (¿se acuerdan la cara del Chicharito en la banca?). Jorge Luis Pinto era el entrenador.

A partir de ahí, solo algunos empates, como el de esta Copa Oro, pero en general una incapacidad para vencer a ese que consideramos el principal enemigo del área.

Incluso, vamos más allá: antes del Aztecazo, derrotamos a México cinco veces en 34 partidos. Es decir, les ganábamos en promedio una vez cada 6,8 partidos; ahora llevamos 20 seguidos sin los tres puntos.

Este es el balance de toda la historia ante el Tri (1935-2019).

Para efectos de esta tabla, todos los partidos -incluyendo antes de 1994- contabilizan tres puntos por victoria, de forma que la comparación sea más fácil.

Y para terminar de ubicarnos en el lugar exacto donde estamos, vamos a ver qué ha pasado en Copas Oro. Spoiler alert: hay una casilla que van a ver en cero.

Este es el recuento de Costa Rica cuando ha jugado contra México en el torneo de la Concacaf desde 1991.

Como podemos ver, no les hemos ganado ni una sola vez a los de la camisa verde, luego de ocho enfrentamientos. Es cierto que en las Copas Oro hay un historial arbitral vergonzoso a favor de los aztecas, pero eso no explica por sí mismo la tremenda diferencia entre ambos equipos. Sin ir muy lejos, el sábado anterior se presentó un error enorme del réferi central, que regaló como penal una falta fuera del área... a favor de Costa Rica.

Todo esto es para ubicarnos en el adecuado contexto de lo que somos dentro de la Concacaf, de cara a retos como la eliminatoria y la Copa Oro. No se trata de que nunca le vamos a ganar a México: se trata de admitir que, muy a nuestro pesar, seguimos habitando en galaxias separadas.