El Señor Gol. 18 junio
Joel Campbell, en un partido del 2018 con la Selección.
Joel Campbell, en un partido del 2018 con la Selección.

Bienvenidos a El Señor Gol. Aquí los espero para hablar de futbol.

El espejismo de la goleada contra Nicaragua está sembrando la falsa idea de que la Selección costarricense ya va encaminada a resolver su problema de falta de goles.

En realidad, las cuatro anotaciones del domingo eran una obligación contra un rival que, pese al empuje del entusiasta Henry Duarte, todavía sigue relegado a los cajones más modestos de la Concacaf. Tienen un jugador notable, Byron Bonilla, que sacó a bailar a Gamboa cuantas veces quiso. Súmele un par de defensas reventones, y hasta ahí.

Las goleadas tienen ese efecto: ayudan a esconder el polvo debajo de la alfombra. Y sirven como escudo para entrenadores que necesitan ganar tiempo.

Pero además de que un marcador como este 4-0 era un trámite indispensable, los goles llegaron sin que ninguno de los delanteros alcanzara la portería. Mal síntoma.

Gustavo Matosas llegó a utilizar cuatro delanteros en este partido (tres titulares: Joel, Myron George y McDonald, además de Saborío como cambio) y los cuatro se fueron en blanco. Es cierto que participaron en las jugadas previas las anotaciones -lo mínimo que se podía esperar - pero un delantero vive de los goles y ninguno llegó a la meta.

Ya son cinco partidos en la era del técnico uruguayo:

-En tres, la Selección se fue en blanco

-En los otros dos hubo goles, pero ni uno solo de los delanteros

En ese partido contra Nicaragua lograron anotar un lateral (Oviedo), tres volantes (Elías Aguilar, Allan Cruz y Celso) y cero delanteros. Ahora, ¿es algo malo que en un equipo anoten otros jugadores además de los atacantes? Depende. En una situación como la que atraviesa nuestra Selección, sí deja ver un problema de fondo.

Los volantes están remendando una carencia que viene desde hace años; prácticamente, desde el retiro de Paulo Wanchope y Rolando Fonseca, los dos goleadores históricos de la Tricolor. Saborío se encaminaba a ser el sustituto, pero las lesiones lo frenaron y de por sí ya no se le puede exigir un empujón final para llegar hasta Catar. Este tema de cómo los grandes goleadores desaparecieron lo explicaremos más a profundidad en un próximo artículo del blog.

Los volantes pueden llenar vacíos temporales en la zona de artillería, pero no se van a convertir en reputados goleadores. Están resolviendo un problema, y se les agradece, pero ningún equipo del mundo va a tener éxito si al menos no cuenta con un delantero capaz de amedrentar a los defensores rivales.

Los goles de Celso o Allan Cruz son tan valiosos como el de cualquier delantero, con la diferencia de que los volantes están amarrados por su posición dentro del campo y solo pueden aportar una reducida cantidad de anotaciones, especialmente los mixtos, como los que acabamos de mencionar. Y ni qué decir de un carrilero como Oviedo, cuyos viajes al área rival suelen ser con traje de peón y no como atacante principal.

Aquí podemos aterrizar la discusión hacia lo del vaso medio lleno o medio vacío. Lo positivo es que al menos se anotó (aunque, insistimos, contra un rival que llegó con el cartel de Víctima atado al cuello). También, la Selección empezó a recuperar su promedio de gol, que en todo caso está muy lejos de lo ideal.

Un equipo que solo produce una anotación por partido no va a llegar muy lejos. Este es el promedio de goles de Costa Rica en partidos de eliminatorias y Mundiales, divididos en períodos de cuatro años:

Una buena noticia: vienen dos rivales también accesibles, especialmente Bermuda, como para que los delanteros ensayen tiro al blanco. A ver si finalmente puedan llegar reconciliados con el gol a los compromisos de segunda fase, que es cuando empezará la verdadera Copa de Oro.

Mientras tanto, tenemos un equipo en el que los porteros y los delanteros llevan la misma cantidad de goles este año.

Una vez más, gracias por visitar este blog. Nos vemos pronto.