Fabrice Le Lous. 25 septiembre
Ruth Bader Ginsburg (i) y Amy Coney Barrett. Fotos: vía AP
Ruth Bader Ginsburg (i) y Amy Coney Barrett. Fotos: vía AP

Donald Trump ha dicho esta semana que espera que las elecciones presidenciales del 3 de noviembre se irán a la Corte Suprema. Y también ha dicho que no piensa entregar el poder pacíficamente en caso de que pierda.

Es decir, el mandatario republicano prevé que las administraciones electorales de cada estado no bastarán para definir si él será reelegido, o si el nuevo presidente será el demócrata Joe Biden, ya que puede haber apelaciones a los resultados en uno o más estados, y la definición en la cuenta final la tomarían los nueve magistrados o jueces de la Corte Suprema de los Estados Unidos (EE.UU.).

A raíz del fallecimiento de la jueza Ruth Bader Ginsburg, Trump tiene vía libre para asegurarse de que 6 de los 9 jueces que conforman la Corte sean de su misma ideología.

En este Explicador ahondamos y detallamos qué significa que una elección se defina en el máximo tribunal estadounidense (no es la primera vez que sucede, pero sí es muy raro).

¿Qué es la Corte Suprema de EE.UU.?

La Corte Suprema es la máxima autoridad del sistema judicial federal estadounidense. Está por encima de los juzgados estatales y de los demás juzgados federales.

Es la única corte establecida por la Constitución política estadounidense. El Congreso formó los demás tribunales.

La Corte Suprema de Justicia de EE.UU. en Capitol Hill, en Washington DC. Foto: AP / Patrick Semansky
La Corte Suprema de Justicia de EE.UU. en Capitol Hill, en Washington DC. Foto: AP / Patrick Semansky
¿Cuántos jueces la conforman y qué hacen estos jueces?

Este órgano, con sede en Washington DC, está conformado por nueves magistrados o jueces supremos.

Al grupo lo encabeza un presidente de la Corte y ocho otros jueces. Estos nueve funcionarios sirven de forma vitalicia o cuando renuncien al puesto. También pueden ser destituidos por el Congreso vía impeachment.

Los jueces supremos tienen un deber de revisión judicial. Poseen la facultad de encontrar si las leyes federales o estatales son inconstitucionales o no, y pueden hacer lo mismo con actos de los poderes ejecutivos federales y de los estados.

Las decisiones finales de la Corte Suprema no pueden ser apeladas.

En algunos casos, el magistrado presidente de la Corte Suprema equivale al swing vote o voto desequilibrante, cuando por ejemplo cuatro magistrados simpatizan con una ideología más conservadora y los otros cuatro con una ideología más liberal. En esos casos de empate, el presidente decide, pero no lo hace favoreciendo una posición partidista per se. Suele ser una decisión moderada y pensada. Estos escenarios pueden darse cuando la relación de ideologías de los jueces es de 4 vs. 5 en la Corte Suprema.

Con el fallecimiento de la jueza liberal Ruth Bader Ginsburg, el presidente Trump nominó este viernes 25 de setiembre a una nueva jueza conservadora: Amy Coney Barrett.

En EE.UU., el presidente nombra a los candidatos para jueces de la Corte Suprema, y el Senado los ratifica. En el actual Senado hay mayoría republicana, del mismo partido de Trump.

Para ser ratificada por el Senado, Amy Coney Barrett -- jueza federal abiertamente católica y abiertamente antiaborto, y exprofesora en la Universidad de Notre Dame-- necesita 51 votos de los 100 senadores (mayoría simple) para ser instaurada como jueza suprema. En el Senado hay 53 republicanos, 45 demócratas y 2 independientes.

Si los designios de Trump se materializan, así quedará la Corte Suprema:

--1 juez presidente de la cámara de ideología más conservadora (John Roberts)

--5 jueces de ideología más conservadora

--3 jueces de ideología más liberal

Ojo: Trump ya ha instaurado a dos jueces en la Corte Suprema: Neil Gorsuch (53 años) y Brett Kavanaugh (55 años). Amy Coney Barrett (48 años) sería la tercera. Quizás por estrategia, debe notarse que los jueces nominados por Trump son bastante más jóvenes que sus contrapartes, cuya edad promedio es 69 años. Es decir, los elegidos de Trump pueden tener una carrera de más de 30 años en sus puestos.

Ojo 2.0: Hay que tomar en cuenta que estos altos jueces trabajan juntos por décadas y entablan lazos profesionales y también sociales. Las decisiones en la Corte Suprema no son blancas o negras como las de la Cámara de Representantes y el Senado, claramente divididas por los partidos.

Ideologías de los jueces de la Corte Suprema

Cuando hablamos de la Corte Suprema, valoran expertos en política internacional, debemos referirnos más a que los jueces comparten ideologías políticas con uno u otro partido, en lugar de decir que simpatizan abiertamente o hacen parte de uno de los partidos.

“No se puede decir que estén alineados partidariamente”, opina Constantino Urcuyo, doctor en Ciencias Políticas y catedrático de la UCR. “Los jueces más o menos adhieren a visiones y cosmovisiones globales de la sociedad. En ese sentido la visión conservadora se aproxima más al partido republicano y la visión liberal en el sentido norteamericano, al demócrata. Pero no es que les decreten la línea desde un partido para que trabajen”.

Para Eduardo Ulibarri, periodista y diplomático representante permanente de Costa Rica ante Naciones Unidas entre 2010 y 2014, si la Corte Suprema es de 6 jueces conservadores contra 3 liberales, en los próximos años podremos esperar deliberaciones importantes del más alto poder judicial en temas delicados y polarizantes, como:

--Acceso al aborto

--Portación de armas de fuego

--Posiciones de discriminación o no-discriminación

Urcuyo no cree que, en caso de ser instaurada, la jueza Amy Coney Barrett se preste a “juegos políticos” según mande Trump. Pero sí tendrá una importante voz conforme grandes temas aparezcan en el calendario político.

En EE.UU., los altos jueces escogen qué casos toman en consideración para interpretar su constitucionalidad. Y quienes envían los casos provienen de las cortes federales en los diferentes estados. Urcuyo recuerda que Trump, en los cuatro años de su gestión, ha nominado --y el Senado le ha aprobado-- a más de 300 jueces federales (hay 870 jueces federales en total).

“Los escogen a través del Litmus Test, una prueba ideológica y no tanto partidaria”, detalla Constantino Urcuyo.

¿Qué puede hacer Trump de aquí a las elecciones con seis altos jueces conservadores?

No habrá un golpe de Estado ni se retrasarán las elecciones presidenciales del 3 de noviembre. Los especialistas Ulibarri y Urcuyo descartan ambas opciones. Pero sí puede ocurrir algo muy favorable a Trump en este mes y pocos días que quedan, y tiene todo que ver con los comicios.

A medida que nos acercamos a noviembre, la ventaja que tenía Joe Biden en las encuestas se va reduciendo, según Real Clear Politics. La ventaja de Biden ha pasado de estar casi en 10 puntos porcentuales a un 6,8% terminando setiembre.

Pero en los battleground states, que representan más votos en el colegio electoral, esta diferencia es de apenas 3,6% en las encuestas. O sea que la carrera Trump-Biden será cerrada. Y es posible que algunas deliberaciones de conteo de votos lleguen a la Corte Suprema, como ocurrió en 2002.

Cada estado tiene su sistema particular de administración de las elecciones. No hay un tribunal supremo de elecciones. En los estados hay election boards que tienen reglas diferentes.

Constantino Urcuyo anticipa un escenario similar al de las elecciones de 2002 entre George W. Bush y Al Gore, que se retrasaron por el conteo final en algunos lugares de Florida, un battleground state.

“Será un proceso largo de conteo como fue el proceso de las elecciones del 2002, en Florida. Donde se apelaron y contra apelaron los resultados de los electoral boards en el centro de Florida. Y entonces las apelaciones llegaron a la Corte Suprema. Y la Corte Suprema decidió en favor de Bush, con la mayoría conservadora. Así, en caso extremo, se manifiesta la proclividad partidaria de los jueces”, explica Urcuyo.

Ulibarri coincide: “Sí puede haber una manipulación del poder conservador en la Corte a favor de posiciones de Trump en la eventualidad de que se cuestionen resultados electorales en algunos estados, y que ese cuestionamiento llegue eventualmente a la Corte Suprema. Tener una mayoría tan clara y de magistrados que han demostrado poca independencia en relación con Trump, se convertiría en un serio riesgo para la democracia de EE.UU.”.

Existe la posibilidad de que este año la elección presidencial se resuelva de forma atípica. El escenario parece improbable, pero no se lo puede quitar del universo de lo posible. El mismo Donald Trump dijo este jueves 24 de setiembre:

Creo que esto (las elecciones) terminarán yendo a la Corte Suprema y es muy importante que tengamos a nueve jueces. Y creo que el sistema tiene que actuar velozmente. Esta estafa que los demócratas están haciendo, porque es una estafa, irá a la Corte Suprema, y no creo que tener una situación de jueces 4 vs. 4 sea una buena situación”.