Fabrice Le Lous. 10 febrero
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, habla a sus simpatizantes a las afueras de la Asambela Legislativa en San Salvador, el domingo 9 de febrero de 2020. Foto: Marvin Recinos / AFP.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, habla a sus simpatizantes a las afueras de la Asambela Legislativa en San Salvador, el domingo 9 de febrero de 2020. Foto: Marvin Recinos / AFP.
Los hechos, paso a paso

En sencillo:

Lo que pasó es como si el presidente Carlos Alvarado necesitara un préstamo millonario para cumplir una promesa de campaña, y ante la lentitud o negativa de la Asamblea, Alvarado entrase un día en Cuesta de Moras escoltado por una veintena de policías armados, con chalecos antibalas, cascos y armas en mano, para amenazar a los diputados y obligarlos a votar por lo que él diga; no por lo que ellos, como representantes de otro poder de la República, debatan y elijan.

Línea cronológica en no sencillo:

1 --Nayib Bukele es elegido presidente de El Salvador y toma el poder el 1.° de junio de 2019.

2 --Parte central de su propuesta política es el llamado Plan Control Territorial, una iniciativa que pretende hacerle frente a los grupos criminales y las pandillas que ahogan a El Salvador, uno de los países más peligrosos del continente. El plan busca tener control sobre las cárceles, interrumpir el financiamiento del crimen organizado y reforzar los cuerpos de seguridad.

3 --Entre junio y noviembre del 2019, Bukele comienza las fases 1 y 2 del Plan Control Territorial. La Asamblea Legislativa salvadoreña aprueba más de siete préstamos. Entre estos, el visto bueno uno de $91 millones para financiar exclusivamente la segunda fase del plan.

4 --Para realizar la fase tres de su plan, Bukele solicita a la Asamblea que habilite un préstamo de $109 millones del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). La intención de Bukele es comprar tres helicópteros, un barco, un sistema de videovigilancia y más equipos armamentístico para policías y militares.

5 --Termina el 2019, pasa enero, y como la Asamblea Legislativa no aprueba aún lo que Bukele quiere, el presidente amenaza a los diputados y les da un ultimátum: “O aprueban el préstamo con prontitud o habrá consecuencias”.

#OjoAlDato: El Salvador es, según su Constitución, una república con separación de poderes. El Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial son independientes el uno del otro, y ninguno puede imponerse sobre el otro. Este tipo de gobierno es herencia de Montesquieu, un filósofo político del siglo XVIII, y es el mismo sistema que tenemos en Costa Rica.

6 --El jueves 6 de febrero, Bukele convoca a una sesión extraordinaria del Congreso para el domingo 9 de febrero, para que los diputados sesionen únicamente sobre el préstamo que él requiere. Para ordenar esta sesión, el presidente se ampara de un artículo de la Constitución que no se utiliza desde hace 34 años: el artículo 167, numeral 7, de la carta magna salvadoreña.

Artículo 167.- Corresponde al Consejo de Ministros:

7º: Convocar extraordinariamente a la Asamblea Legislativa, cuando los intereses de la República lo demanden.

Según periodistas y abogados constitucionalistas de El Salvador --consultados en esta publicación de la revista digital salvadoreña GatoEncerrado.com y en esta otra de La Prensa de Nicaragua--, lo escueto del artículo lo vuelve difícil de interpretar, y en tiempos recientes solo se ha recurrido a él en episodios de catástrofe nacional. La última vez que se usó fue en 1986, tras el terremoto de ese año, para aprobar el Estado de Emergencia y habilitar fondos no presupuestados para ayuda humanitaria.

7 --La noche del viernes 7 de febrero, con órdenes de Bukele, la Policía Nacional de El Salvador les quita los agentes de seguridad privada a los diputados para meterles temor. Esto se interpreta como un acto de intimidación y chantaje político. Muchos legisladores denuncian lo ocurrido. Se les devuelve su seguridad el sábado al mediodía.

8 --Bukele también manifiesta que si los legisladores no sesionan el domingo para aprobar el préstamo que requiere, el mandatario apelará al artículo 87 de la Constitución de El Salvador.

Este artículo es el que da derecho al pueblo salvadoreño a insurreccionarse contra el poder político en casos particulares. Así va la primera parte del artículo:

Artículo 87.- Se reconoce el derecho del pueblo a la insurrección, para el solo objeto de restablecer el orden constitucional alterado por la transgresión de las normas relativas a la forma de gobierno o al sistema político establecidos, o por graves violaciones a los derechos consagrados en esta Constitución.

Expertos señalan que en este caso la invocación del artículo puede ser catalogada de “irresponsable”. El abogado salvadoreño Eduardo Escobar, consultado por la revista Gato Encerrado, explica que este artículo se usa para detener a funcionarios que violentan la Constitución en casos extremos. Por ejemplo, si se elimina la Sala de lo Constitucional o cuando funcionarios violan derechos humanos fundamentales.

En entrevista con La Prensa de Nicaragua, el periodista salvadoreño Fernando Romero, experto en política salvadoreña de la Revista Factum de ese país, argumenta que Bukele se cree el pueblo, y que al invocar un artículo que les da a los ciudadanos --y no al presidente-- el poder de insurreccionarse, convierte ese derecho ‘sagrado’ en un “golpe político”.

“Él (Bukele) se atribuye que él es el pueblo. En su visión, la Asamblea está atentando contra la Constitución porque no le quieren aprobar su préstamo. La insurrección como derecho se politiza y trastoca de manera burda, porque no hay facultad de un presidente a hacer ese llamado”, valora Romero.

#OjoAlDato2: Como ya descubriste, la Constitución de El Salvador tiene aspectos distintos que la Constitución de Costa Rica. En la ley salvadoreña, en casos críticos, el Consejo de Ministros (el Ejecutivo) puede convocar a sesiones de la Asamblea, y también hay un derecho constitucional que llama al pueblo a levantarse contra el poder cuando este viola la Constitución.

9 --El sábado 8 de febrero, las bancadas de los principales partidos políticos de El Salvador, el FMLN (Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional) y Arena (Alianza Republicana Nacionalista), anuncian que no irán a sesionar el domingo por considerar que la convocatoria de Bukele es una “ruptura del orden constitucional”. También el presidente de la Asamblea, Mario Ponce (del Partido de Concertación Nacional, PCN), declara en un primer momento la convocatoria como “improcedente”. Otros diputados sí aceptan la convocatoria de Bukele, pero esta sería inválida si el presidente del Legislativo no se hace presente.

El mismo sábado por la noche, sin embargo, Mario Ponce convoca con urgencia una sesión extraordinaria para tratar de resolver la crisis. No hay cuórum, porque de 84 diputados solamente llegan 28.

10 --El domingo por la tarde, Bukele irrumpe en el Salón Azul de la Asamblea acompañado por militares armados, con chalecos antibalas y cascos, en un acto beligerante nunca antes visto en El Salvador. El editorial de El Faro, uno de los principales periódicos de El Salvador, lo califica como una “matonería populista” que recuerda las “maneras de un dictador”.

--A la sesión llegan solo 31 diputados y tampoco se logra votar para aprobar el préstamo que Bukele solicita.

--Para aprobar una primera vez el préstamo, se necesita mayoría simple: 43 votos. Tras la primera votación se requerirá en otra sesión la aprobación de la mayoría calificada, de 53 votos.

--Bukele, acompañado por sus militares, lagrimea, se cubre el rostro, ora e invoca a Dios, y amenaza aún más al legislativo, diciendo: “Si quisiéramos apretar el botón, solo apretamos el botón”.

--Más tarde, frente a una muchedumbre de partidarios suyos afuera de la Asamblea, Bukele dice: “Pero yo le he preguntado a Dios y Dios me dijo: ‘paciencia, paciencia, paciencia, el 28 de febrero --del 2021, cuando habrá elecciones legislativas y municipales-- todos esos sinvergüenzas van a salir por la puerta de afuera” (ni modo que por la puerta de adentro, pero bueh, quiso decir ‘por la puerta de atrás’).

--Con los militares a su lado, el presidente da un plazo de siete días para que los diputados aprueben su préstamo.

11 --Los actos del domingo son calificados por Mario Ponce, presidente de la Asamblea, como un “intento de golpe de Estado al órgano legislativo”.

--El lunes 10 de febrero, por la tarde, grupos civiles se convocan para manifestarse contra Bukele.

--También hay sesión del Poder Legislativo convocada para el final de la tarde del lunes.

--La Corte Suprema de Justicia emite una resolución sobre los hechos del domingo y condenan el actuar de Bukele y de autoridades armamentísticas. La Corte admite una demanda por inconstitucionalidad contra Bukele por los hechos, y obliga a que la Policía y el Ejército se limiten con hacer lo que les manda la Constitución.

12 --Por ahora la crisis continúa con una Asamblea y un Ejecutivo en disputa. El ultimátum de una semana de Bukele a los diputados no tiene naturaleza legal, pero aún así se espera que los legisladores aprueben el préstamo esta semana.

Bukele llegó al poder con el partido GANA (Gran Alianza por la Unidad Nacional), que solo tiene 10 diputados en el Congreso. El FMLN y Arena se reparten 60 de los 84 diputados de El Salvador. Son cruciales para la mayoría que necesitan Bukele.

El presidente Nayib Bukele amenazó a los diputados de la Asamblea Legislativa de El Salvador al ingresar al Salón Azul del Congreso con una veintena de militares armados. Foto: STR / AFP
El presidente Nayib Bukele amenazó a los diputados de la Asamblea Legislativa de El Salvador al ingresar al Salón Azul del Congreso con una veintena de militares armados. Foto: STR / AFP
El presidente Nayib Bukele amenazó a los diputados de la Asamblea Legislativa de El Salvador al ingresar al Salón Azul del Congreso con una veintena de militares armados. Foto: STR / AFP
El presidente Nayib Bukele amenazó a los diputados de la Asamblea Legislativa de El Salvador al ingresar al Salón Azul del Congreso con una veintena de militares armados. Foto: STR / AFP
El presidente Nayib Bukele amenazó a los diputados de la Asamblea Legislativa de El Salvador al ingresar al Salón Azul del Congreso con una veintena de militares armados. Foto: STR / AFP
El presidente Nayib Bukele amenazó a los diputados de la Asamblea Legislativa de El Salvador al ingresar al Salón Azul del Congreso con una veintena de militares armados. Foto: STR / AFP
El símbolo que Bukele eligió dar

La actuación de Bukele durante el fin de semana, entrando campante con militares en el Salón Azul de la Asamblea Legislativa y sentándose en la silla del presidente de ese poder, es objetivamente un acto de autoritarismo.

Sus oraciones y sus frases citando a Dios recuerdan a caudillos que se sienten ungidos por poderes celestiales como representantes del pueblo. El político, de 38 años, fue electo presidente por la vía democrática, pero parece olvidarse de lo que significa la separación de poderes en democracia. Sus amenazas de disolver la Asamblea si esta no opera exactamente como él desea, son muy graves.

Si el presidente impone a la fuerza su voluntad sobre los poderes Legislativo y Judicial, ultrajando la independencia de estos, entonces El Salvador sería una dictadura. No muy lejos, un poco al sur de El Salvador y justo al norte de Costa Rica, hay un modelo que funciona así; bien aceitado desde el 2007 y con sangre en sus manos desde 2018: la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Recordemos la definición de dictador:

  1. En la época moderna, persona que se arroga o recibe todos los poderes políticos y, apoyada en la fuerza, los ejerce sin limitación jurídica.

Ahora veamos este tuit de Bukele de este lunes 10 de febrero, sugiriendo que con la Policía y el Ejército de su lado, el presidente podría ir en contra de los fallos del Poder Judicial: