El Explicador

¿Cuáles fueron las causas de la Primera y Segunda Guerra Mundial?

La Segunda Guerra Mundial inició con la invasión de una potencia militar contra un país independiente. La Primera se detonó por el asesinato de un noble cometido por un adolescente. Explicamos el pasado para contextualizar el presente

La Primera Guerra Mundial (PGM), llamada también la Gran Guerra, fue un conflicto militar que se explayó por cuatro años, entre el 28 de julio de 1914 y el 11 de noviembre de 1918.

En un primer momento, esta guerra involucró a las potencias europeas, pero rápidamente implicó a casi 30 países en múltiples continentes.

Se estima que alrededor de 18,6 millones de personas perdieron la vida durante la PGM. Entre ellas, 9,7 millones de militares y 8,9 millones de civiles.

El histórico detonador que dio inicio a este conflicto fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero al trono del Imperio austrohúngaro. Ya hablaremos de este evento más a fondo, pero es preciso conocer el estado geopolítico mundial de 1914 para comprender por qué este atentado, cometido por un joven de 19 años, escaló en la “guerra que pondría fin a todas las guerras”, como se llamó al conflicto en su momento.

En las últimas décadas del siglo XIX y a comienzos del siglo XX, Europa y el mundo occidental vivieron lo que podemos llamar un “auge de los nacionalismos”. Alemania e Italia unifican sus territorios alrededor de 1870, por ejemplo, y en muchos pueblos germinan ideas nacionalistas. Se persigue la idea de que un pueblo debe tener un Estado y una misma bandera, y no necesariamente formar parte de un imperio.

En el Imperio austrohúngaro, por ejemplo, llegaron a convivir hasta 40 pueblos diferentes hacia 1914. En los Balcanes también había diferentes identificaciones socioculturales, idiomáticas e históricas.

En paralelo a esto, los imperios y las grandes potencias vivían rivalidades económicas, políticas y coloniales entre ellos. Avanzaban en una lucha tácita según la cual cada nación pretendía ser superior a las demás. Estas rivalidades, por décadas, no necesariamente se tradujeron en guerras entre potencias, aunque sí hubo algunas guerras regionales, como la de los Balcanes (1912-1913).

Acercándonos a 1914, las ambiciones imperialistas y expansionistas de algunas potencias se hicieron cada vez mayores. Hubo un afán por expandirse y conquistar territorios de interés en una época con crecimientos científicos, tecnológicos, económicos y culturales nunca antes vistos. Europa controlaba la mayoría de África, por ejemplo, y el interés por tener los mejores recursos crecía.

Ante el desarrollo de las potencias, también se robustecieron alianzas estratégicas y militares entre grandes naciones, como la unión política entre el Imperio austrohúngaro y Alemania, o el pacto de no agresión militar y entendimiento mutuo entre Francia y Reino Unido.

Las dos grandes fuerzas en disputa durante la Primera Guerra Mundial fueron las siguientes:

–La Triple Entente: Francia, Reino Unido y Rusia (posteriormente se unieron Italia, Estados Unidos, el Imperio de Japón, entre otros).

–La Triple Alianza: Alemania y Austria-Hungría (posteriormente se unieron el Imperio otomano y el Reino de Bulgaria).

Entre las causas de la PGM, podemos enumerar:

  1. Radicalización de nacionalismos
  2. Desarrollo de la industria de guerra
  3. Expansión del imperialismo europeo en África
  4. Desigualdad en el reparto de las colonias africanas
  5. Un histórico conflicto entre Francia y Alemania
  6. Un histórico conflicto entre Reino Unido y Alemania
  7. Un histórico conflicto entre Austria-Hungría y Rusia
  8. La crisis austrohúngara ocasionada por el asesinato del archiduque Francisco Fernando

Esta última, el atentado que un chico de 19 años llevó a cabo en Sarajevo, actual capital de Bosnia-Herzegovina, fue la causa detonadora en medio de un contexto europeo que ya era muy tenso.

La mañana del 28 de junio de 1914, el heredero al trono del Imperio austrohúngaro, Francisco Fernando, y su esposa Sofía, la duquesa de Hohenberg, visitaron Sarajevo, Bosnia (parte del Imperio austrohúngaro en ese momento). La visita era para inspeccionar fuerzas armadas imperiales.

Francisco Fernando y Sofía viajaban en un coche Gräf & Stift descapotable, en una comitiva de seis vehículos, entre los cuales los acompañaba el jefe de la policía de Bosnia. La actividad oficial iba protegida, pero nadie imaginó que seis jóvenes integrantes de movimientos nacionalistas clandestinos estaban al acecho entre la multitud, a plena luz del día.

A las 10 a. m., la seguidilla de coches viajaba a lo largo del río Miljacka con dirección al Ayuntamiento. Los seis jóvenes revolucionarios, cuatro serbobosnios y dos bosnios, estaban dispuestos en diferentes puntos de la ruta con explosivos y armas escondidas, con la misión de matar al archiduque.

Los jóvenes viajaron clandestinamente a Sarajevo desde Serbia y fueron armados meticulosamente para realizar el atentado. En principio, el objetivo sería aniquilado con explosivos arrojados desde cerca. Los seis hacían parte de un grupo radical llamado Joven Bosnia, que a su vez estaba en contacto con una agrupación secreta de Serbia llamada Mano Negra. Uno de sus principales cabecillas era Dragutin Dimitrijević, un coronel serbio.

Entre las 10 y las 10:10 a. m., según recopilaciones e historiadores que han reconstruido el caso paso a paso, Muhamed Mehmedbašić, el primero de los revolucionarios en la ruta, no logró lanzar la bomba de la que disponía. El carro del archiduque pasaría entonces al lado del segundo revolucionario: Vaso Čubrilović. Este último llevaba una bomba y una pistola, pero tampoco reaccionó a tiempo. El siguiente miembro del grupo era Nedeljko Čabrinović, también poseedor de una bomba. Él sí actuó.

Čabrinović arrojó la bomba al vehículo objetivo, pero ante su infortunio, el explosivo rebotó contra el coche y detonó en la calle, abriendo un agujero e hiriendo a aproximadamente 20 personas. Impactado por su fallo y a toda prisa, Čabrinović hizo lo que tenían acordado: se tragó una pastilla de cianuro para suicidarse y se arrojó al río Miljacka, pero este tenía apenas unos pocos centímetros de profundidad, y el cianuro de la pastilla estaba descompuesto. El joven vomitó el cianuro, fue capturado y llevado a un cuartel.

Tras el atentado fallido, el coche del archiduque Francisco Fernando llegó al ayuntamiento, donde se celebró una recepción oficial con un invitado visiblemente estresado y enojado. Tras su discurso, Francisco Fernando y Sofía decidieron visitar el hospital donde las víctimas del atentado fueron trasladadas. Las autoridades se dispusieron a evadir el centro de la ciudad para evitar otro ataque, aunque, según los recuentos de lo sucedido, nadie pensó realmente que otro ataque tendría lugar. Los herederos del trono austrohúngaro se instalaron en el tercer vehículo de la caravana.

A las 10:45 a. m., camino al hospital, el conductor del tercer coche, Leopold Lojka, dio un giro inesperado por la comitiva y entró a la calle Franz Joseph. Supuestamente, él no tenía muy clara la nueva ruta. Cuando se percató de su error, decidió dar media vuelta. Sin embargo, y probablemente de la forma más casual, el joven Gavrilo Princip, uno de los revolucionarios clandestinos de Joven Bosnia y Mano Negra, se había escondido en una tienda de comida de esa misma calle. Princip se sorprendió cuando casi una hora después de la explosión fallida, ni más ni menos que el coche mismo del archiduque regresó hacia él. El adolescente de 19 años se acercó al vehículo y, a una distancia menor de cinco metros, disparó dos veces su pistola contra el archiduque y su esposa.

El primer disparo se clavó en la yugular de Francisco Fernando, mientras que el segundo impactó el abdomen de Sofía. Ambos murieron ese día producto de las heridas. Se publicó que las últimas palabras del archiduque fueron: “¡Sofía!, ¡Sofía! ¡No mueras! ¡Vive por nuestros hijos!”. También repitió seis o siete veces “no es nada”, refiriéndose a su estado, minutos antes de fallecer.

Princip fue detenido de inmediato y fue apresado como terrorista. Fue sentenciado a 20 años de prisión y murió en 1918, más de tres años después del atentado, con tuberculosis, un brazo amputado y pesando unos 40 kilogramos por desnutrición estando preso.

En Belgrado, capital de Serbia, y en Sarajevo, capital bosnia, hay estatuas de Princip en honor a quien es un héroe para algunas personas y un magnicida para otras.

Tras el asesinato del archiduque, surgió una crisis política en el Imperio austrohúngaro que derivó en la declaración de guerra a Serbia, el 28 de julio de 1914. El Imperio acusó a Serbia de haber planificado el asesinato. Serbia lo negó, pero no accedió a una lista de peticiones irrealizables austrohúngaras para evitar la guerra. Una vez iniciado el conflicto, Alemania apoyó oficialmente al Imperio de Viena y Budapest, y Rusia apoyó a Serbia, ambos pueblos eslavos. Francia y Reino Unido entraron también en el conflicto armado y comenzó así el primer episodio bélico mundial, que duraría cuatro años y terminaría con las siguientes consecuencias, entre otras:

–Territoriales: El Imperio austrohúngaro se desmembró y se separó en estados como Austria y Checoslovaquia. El Imperio otomano también fue dividido. El Imperio alemán fue destituido y reemplazado por la República de Weimar, a la que se cargó de sanciones. Sus colonias territoriales pasaron a manos francesas y británicas. Francia recuperó las regiones de Alsacia y Lorena. Serbia anexionó algunos territorios de pueblos eslavos. Hungría se independizó. El Imperio ruso desapareció, el zar Nicolás II y la zarina Alejandra fueron asesinados y Rusia se transformó en la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), tras una guerra civil que acabó en 1922.

–Económicas: El saldo de la guerra fue una devastación de cientos de ciudades. Los gastos militares fueron inéditos. Las economías de los países afectados por la guerra entraron en crisis. De los vencedores, la Triple Entente y sus aliados, prácticamente solo Estados Unidos salió fortalecido. De hecho, la PGM consolidó su estatus de potencia del mundo.

–Exactamente cinco años después del asesinato cometido por Gavrilo Princip, el 28 de junio de 1919, más de 50 países firmaron el histórico Tratado de Versalles, a las afueras de París. De este evento nace la Sociedad de Naciones. Oficialmente, este fue el documento que puso fin a la Primera Guerra Mundial, aunque los armisticios se habían firmado en noviembre de 1918.

–Alemania se volvió un estado paria y duramente castigado. El Tratado de Versalles declaró a esa nación como la principal culpable y responsable de los daños ocasionados por la guerra. Alemania terminó de pagar por los daños de esta guerra en 1983. Naturalmente, dichas sanciones acarrearon un profundo descontento en la sociedad germana, al igual que un robustecido sentido nacionalista.

–El Tratado también ordenó a Alemania el desarme total y el abandono de su ejército.

La Segunda Guerra Mundial (SGM), llamada también la Gran Guerra, fue un conflicto militar que se explayó por seis años, entre el 1.° de setiembre de 1939 y el 2 de setiembre de 1945.

Se estima que alrededor de 60 millones de personas perdieron la vida durante la SGM. (aproximadamente 20 millones de soldados y 40 millones de civiles, entre los cuales de 5 a 7 millones fueron civiles judíos, exterminados por solamente por ser judíos).

Se ha hablado históricamente que un 2,5% de la población mundial murió durante esta guerra.

Los eventos que ocasionaron este conflicto, la guerra más mortífera hasta ahora, fueron herederos directos de la Primera Guerra Mundial (PGM). Durante el período de entreguerras, entre 1918 y 1939, la humanidad experimentó cambios tecnológicos sustanciales. La producción de energía mundial se volcó hacia el petróleo, las emisiones de radio se volvieron populares a lo largo del planeta, el alumbrado eléctrico llegó a todos los países, entre muchos otros cambios.

El auge de nacionalismos que vimos previo a la PGM no hizo más que exacerbarse. Varios pueblos colonizados comenzaron a afilar sus movimientos independentistas y algunos lograron su libertad, como fue el caso de Egipto y su independencia de Reino Unido en 1922.

En Europa, estos nacionalismos adoptaron formas cada vez más claras. También se cristalizaron las ideologías políticas como el comunismo, el fascismo o el nazismo. Se habla de una forma violenta de hacer política, como retóricas mesiánicas de superioridad de unas naciones sobre otras.

Tras llegar al poder en la República de Weimar en 1933, el nuevo jefe de Estado alemán, Adolf Hitler, comienza a recorrer el camino que él y su Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán —llamado Partido nazi— habían diseñado años atrás: en resumen, dejar en claro su supuesta superioridad racial a través de la consolidación de una súperpotencia (Alemania nazi) y el exterminio de sus enemigos, entre ellos, según el manifiesto hitleriano (Mein Kampf), los judíos.

Europa y el mundo vieron venir la debacle, pero, al ignorar los designios ulteriores de Hitler y su capacidad de acción y la de su país, no hicieron lo suficiente para detenerlos. A pesar de los esfuerzos para que no hubiese otra gran guerra, la Alemania nazi realizó los siguientes actos, antes de llegar al fatídico año de 1939:

  • 1935: Hitler retira a Alemania de la Sociedad de Naciones y de la Conferencia del Desarme. También reincorpora a Alemania el Territorio de la Cuenca del Sarre.
  • 1936: Hitler rechaza las cláusulas del Tratado de Versalles que pretenden mantener a Alemania desarmada. El mandatario alemán reconstituye abiertamente el ejército de su país, y el 7 de marzo de 1936, ocupa Renania, una zona supuestamente desmilitarizada. Francia habla de actuar contra Hitler, pero París estaba dividida sobre qué hacer, y no querían involucrarse sin el apoyo expreso de Reino Unido, también indeciso.
  • 1937: Hitler exige para Alemania la anexión de la ciudad libre de Gdansk (Polonia actual), que el Tratado de Versalles había puesto bajo protección de la Sociedad de Naciones.
  • 1938: Las fuerzas alemanas entran en Austria y consuman la unión política germano-austríaca (“el Anschluss”). La historia oficial da cuenta de que las poblaciones austríacas dieron la bienvenida a los alemanes con entusiasmo.

Ese mismo año, la Alemania nazi invade y anexiona la montañosa región de los Sudetes, de Checoslovaquia. Praga, capital de esta nación, hace un llamado de auxilio a Francia y Reino Unido.

Producto de este llamado, en setiembre de 1938, se celebra en Múnich, Alemania, una conferencia que reúne a Adolf Hitler, Benito Mussolini (dictador fascista italiano), Neville Chamberlain (primer ministro británico) y Édouard Daladier (jefe del gobierno francés). Se acepta la ocupación alemana en Checoslovaquia únicamente en las zonas de habla germana, y los líderes de las naciones ganadoras de la PGM creen que acaban de firmar la “paz para nuestro siglo”.

  • 1939: Tras un ataque de bandera falsa perpetrado en una estación de radio polaca por los mismos miembros nazis de la SS (una organización paramilitar y de seguridad nazi de alto perfil), Hitler acusa a Polonia de atacar Alemania, con lo cual, según él, justifica la invasión nazi a Polonia a pesar de lo firmado en Múnich el año anterior.

Así, el 1.º de setiembre de 1939, soldados alemanes preparados de antemano avanzan hacia Polonia a través de distintos puntos fronterizos. El 3 de setiembre de ese año, Reino Unido (a las 11 a. m.) y Francia (a las 5 p. m.) le declaran la guerra a Alemania. La invasión a Polonia marca el inicio de la SGM.

Las dos grandes fuerzas en disputa durante la Segunda Guerra Mundial fueron las siguientes:

  • Potencias del Eje: Alemania nazi, Italia fascista y el Imperio de Japón. A lo largo del conflicto estos países se apoyan de territorios ocupados a través de gobiernos ‘títeres’.
  • Países Aliados: Francia y Reino Unido desde el primer momento. Posteriormente se unirá la Unión Soviética, tras la invasión de Alemania a su territorio (22 de junio de 1941) y Estados Unidos, tras el ataque sorpresa japonés a la base militar estadounidense Pearl Harbor, en Hawaii (7 de diciembre de 1941).

A los Aliados se sumarán Australia, Bélgica, Canadá, China, Dinamarca, Grecia, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia, Sudáfrica, Yugoslavia, entre otros.

  • El Holocausto

Los nazis, liderados por Hitler, creían en la supremacía de la raza aria, y profesaban un antisemitismo desenfrenado, al punto que se llegó a industrializar el exterminio sistemático de la población judía. Esto se llevó a cabo aislándolos por ley en ghettos (barrios específicos para judíos), llevándolos a campos de concentración y/o campos de exterminación, fusilándolos masivamente, entre otras prácticas genocidas. Es la única vez en la historia que la matanza sistemática de un pueblo se realiza por tantos años y usando estructuras diseñadas para matar y borrar huellas (hornos crematorios y esparcimiento de cenizas). Se estima que entre 5 y 7 millones de judíos civiles fueron exterminados. Es decir, dos terceras partes de los judíos de Europa y, aproximadamente, un 40% de la población judía mundial.

  • Experimentos científicos en humanos

Alemania y Japón llevaron a cabo experimentos científicos muchas veces crueles y con tortura en seres humanos; principalmente, en prisioneros.

  • Uso de la bomba atómica

El final de la SGM fue la única vez que se ha usado armas nucleares para matar a personas durante un conflicto armado. EE. UU. lanzó bombas atómicas el 6 y el 9 de agosto de 1945 sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, respectivamente. En ambos ataques murieron entre 129.000 y 226.000 personas. Por entonces, al final de la Segunda Guerra Mundial, solamente EE. UU. poseía la bomba atómica. La Unión Soviética la desarrolló con éxito hasta 1949.

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Para este artículo se usaron informaciones de National Geographic, BBC, Enciclopedia Británica, The Daily Telegraph, entre otros.

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