Era el año 2017, un joven costarricense oriundo de Puriscal llegó a Moscú, Rusia, a cumplir dos grandes sueños que alimentó por años: conocer ese país y realizar estudios universitarios.
Siempre le llamó la atención la cultura e historia de esa nación, por lo que aplicó para una beca académica en la Embajada de Rusia en Costa Rica, la cual ganó.
Nicolás Piedra se adaptó muy bien a ese gigantesco país y pudo convertirse en un egresado de la carrera de Relaciones Internacionales de la Peoples‘ Friendship University of Russia.
Además, a nivel laboral ha ayudado a varios startups de origen ruso para que puedan ingresar en los mercados de Latinoamérica con sus actividades.
No obstante, ahora con 26 años y junto a su esposa rusa, este tico vive en un país que ha cambiado debido a las sanciones internacionales recibidas a raíz de la guerra con Ucrania que cumple seis meses.
Piedra asegura que el estilo de vida de los extranjeros no ha variado de forma brusca. “La vida continúa de la misma manera a como hemos estado acostumbrados desde que llegamos a vivir al país”.
Relata que los cambios más importantes son a nivel económico.
”Un aumento en los productos del 10% al 30%, dependiendo de la ciudad. También la manera de recibir dinero desde Costa Rica, debido a que las tarjetas (de débito o crédito) emitidas fuera de la Federación de Rusia no pueden ser utilizadas en el país”, contó.
Otro desafío es entrar o salir de Rusia, por la prohibición del tráfico aéreo o por ferris.
En este caso, Piedra indicó que los extranjeros que deben trasladarse buscan opciones que dependen de la capacidad económica y del pasaporte que tengan.
Piedra añadió que muchas personas se anticiparon a las posibles repercusiones, retiraron dólares y los cambiaron por rublos (moneda de Rusia) cuando dicha divisa tuvo una caída por las sanciones.
“Otros aprovecharon la situación para estudiar el tema de las transferencias P2P (persona a persona) a través de plataformas de criptomonedas, utilizadas por muchos en la actualidad”, resaltó este costarricense.
De hecho, asegura que solo conoce el caso de un costarricense que optó por regresar al país durante este año, aprovechando la facilidad dada por la universidad para que continuara sus clases de forma virtual, debido a la pandemia.

