
La cuenta regresiva para su próximo vuelo quizás ya esté en curso. Es habitual que aparezcan algunas dudas antes de viajar, pero hay una muy importante: ¿dónde llevar las medicinas?
Si debe tomar medicamentos por prescripción médica o quiere llevar algunos para atender un posible malestar durante el viaje, lo recomendable es guardarlos siempre en el equipaje de mano.
De hecho, el mejor lugar es el salveque o bolso que la aerolínea permite llevar como objeto personal, pues estará con usted durante todo el viaje.
Un error que conviene evitar es colocar esos medicamentos en el equipaje documentado. Esto implica varios riesgos.
Por ejemplo, si la maleta se extravía o se retrasa, usted podría quedarse sin las medicinas justo en el momento en que necesita tomarlas, con el agravante de que en su destino podría no conseguir las mismas o tendría que pagar una consulta médica para que se las prescriban.
Además, algunos medicamentos requieren condiciones específicas de temperatura y pueden dañarse si son expuestos a temperaturas inadecuadas en la bodega del avión. Por eso, antes de viajar es importante revisar las indicaciones de conservación de cada medicamento.
Otro consejo importante es mantener los medicamentos en su empaque original, idealmente con la etiqueta de la farmacia donde aparezcan el nombre del paciente, el medicamento y la dosis. Esto facilita su identificación durante un control de seguridad y puede ser especialmente importante cuando se trata de medicinas de prescripción.
En cuanto al equipaje de mano, también debe tener cuidado con una situación que puede ocurrir: que el personal de la aerolínea decida que su carry-on debe ser enviado a la bodega.
Si eso sucede, asegúrese de poder sacar previamente sus medicamentos y pasarlos al bolso o salveque que permanecerá con usted en la cabina.
Por eso, cuando sea posible, una opción práctica es llevar las medicinas directamente en el llamado objeto personal.
¿Y qué ocurre con la insulina?
En este caso hay que tener todavía más cuidado. Las recomendaciones sanitarias indican que la insulina debe transportarse en el equipaje de mano y no en la bodega, donde puede estar expuesta a temperaturas demasiado bajas que podrían dañarla.
Si necesita mantenerla fría, puede utilizar un estuche o bolsa refrigerante adecuada para transportarla. Eso sí, debe evitar que la insulina entre en contacto directo con hielo o elementos congelados, pues también podría dañarse si se congela.
También es recomendable llevar a mano la receta médica o una carta de su médico que explique la necesidad de transportar el medicamento, especialmente cuando se trata de insulina, agujas u otros implementos médicos. Esto puede facilitar los controles de seguridad.
Un último detalle que debe conocer es que las condiciones pueden variar según la aerolínea y el país que visite.
Por eso, antes de viajar, revise las reglas de la compañía aérea con la que volará y las disposiciones del país de destino sobre el ingreso de medicamentos. Algunos países tienen restricciones específicas para determinados fármacos.
Así evitará que un detalle que parece pequeño termine convirtiéndose en un problema durante sus vacaciones.
