Édgar E. Gutiérrez-Espeleta. 12 agosto
El impacto de sequías y del fenómeno El Niño se refleja en la ganadería, agricultura, ecología y, por supuesto, en las dificultades para atender las necesidades de los habitantes de Guanacaste. La imagen es de 2014, cuando la región se vio afectada por una fuerte sequía.
El impacto de sequías y del fenómeno El Niño se refleja en la ganadería, agricultura, ecología y, por supuesto, en las dificultades para atender las necesidades de los habitantes de Guanacaste. La imagen es de 2014, cuando la región se vio afectada por una fuerte sequía.

A raíz del fallo de la Sala Constitucional sobre una acción interpuesta contra la ley que modifica los límites de Reserva Biológica Lomas Barbudal, y que posibilita el proyecto de embalse de río Piedras, han salido varias interpretaciones sobre los orígenes de la idea del proyecto Paacume

Con el propósito de que el relato esté claro, me he permitido recurrir a una revisión bibliográfica y a conversaciones con actores para poder “decirlo como es”.

Es de todos conocida la importancia de la Región Chorotega para el país, ya que es no solo una región de alta actividad turística, sino también, una región de alta producción agrícola y ganadera, entre otras actividades económicas. Sin embargo, esta región se ve amenazada por variaciones climáticas que impactan negativamente a la población y a la producción.

El ingeniero Marvin Coto (Senara-Ambientico 260) establece que la sequía es producida por un régimen de precipitación irregular, con escasas lluvias entre los meses de diciembre y abril, dos veranillos muy marcados, uno a finales de junio y otro a mediados de julio y una época lluviosa de solo tres meses, de agosto a octubre, teniendo a noviembre como un mes de transición a la época seca.

Esta situación particular produce, en promedio, cerca de 1.750 mm de lluvias al año (comparado a 3.150 mm en el resto del país) y se agrava con los efectos extremos de sequía producidos por el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), llegando el déficit hasta un 70% menos del promedio anual de precipitaciones.

Esta situación particular, de déficit hídrico más aquella producida por el cambio climático, ha sido motivo de preocupación de las autoridades de gobierno desde la mitad del siglo pasado.

El Plan Maestro del Proyecto de Riego de la Cuenca Baja del Río Tempisque, el cual se presentó en 1978, y sobre el cual, los ingenieros Baltodano y Edmonston, de las empresas Bel Ingeniería y Tahal Consulting Engineers, quienes tuvieron a su cargo la elaboración de dicho plan, manifestaron que este “…presenta un plan formulado para guiar el aprovechamiento sistemático y ordenado de los recursos hidráulicos disponibles en la Cuenca Baja del Río Tempisque. Este Plan tiene como finalidad el máximo aprovechamiento del potencial agroeconómico de esta área, en consonancia con los objetivos económicos y sociales del país”.

Este plan maestro consideró en su propuesta el “Estudio de Desarrollo Regional de Guanacaste” realizado por el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM) entre 1973 y 1975. Esto es importante porque el trabajo del IFAM sentó el marco de referencia físico y socioeconómico que se utilizó para ubicar el Plan Maestro dentro de una propuesta de planificación regional integral.

En los términos de referencia, para la formulación del Plan Maestro, se establecieron los siguientes objetivos que debían seguirse: “a. el máximo de aprovechamiento de las aguas provenientes del Proyecto Hidroeléctrico del Arenal, b. el desarrollo y habilitación, mediante riego, de las tierras agrícolas de la cuenca, c. promover el mejoramiento de las condiciones socioeconómicas, mediante acciones de reforma agraria, oportunidades de empleo, etc., d. promover el desarrollo integral de la zona mediante la complementación agrícola-industrial.”

Es claro que el interés mostrado con este proyecto, desde un inicio, fue establecer una visión integral y estratégica de desarrollo de estos territorios utilizando el factor “riego” para superar la deficiencia hídrica de la zona y promover así el desarrollo socioeconómico.

Según Luis Diego Castillo Valle (SENARA, sin fecha) la iniciativa de desarrollar un proyecto de riego en Guanacaste se gestó en la década de los 50′s pero no es sino hasta en los 70′s que se pasa de la “idea” al Proyecto de Riego Arenal-Tempisque gracias a la construcción y puesta en funcionamiento del Proyecto Hidroeléctrico Arenal en 1979.

El Proyecto de Riego Arenal-Tempisque pretendió poner bajo desarrollo agrícola con riego una superficie neta aproximada de 59.960 ha que se dividían en dos grandes distritos: Arenal con 40.060 ha (margen izquierda del río Tempisque) y Zapandí con 19.900 ha (margen derecha del río Tempisque), utilizando como fuentes de agua el complejo hidroeléctrico Arenal-Corobicí, las aguas subterráneas de Zapandí y varios ríos y arroyos que atravesarían las canales del proyecto.

El proyecto se subdividió, para su ejecución, en tres etapas: una primera que incluía al proyecto piloto y otros terrenos ya explotados en Cañas con 6.006 ha; una segunda etapa que alcanzaría 12.170 ha y una tercera etapa que cubriría el resto de 43.350 ha.

La primera etapa fue financiada con recursos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y cubrió la Presa Derivadora Ingeniero Miguel Pablo Dengo (conocida como Magdalena) con dos tomas, una hacia la margen izquierda que abastece el Canal del Sur y otra hacia la margen derecha que abastece el Canal Oeste, así como la primera parte del Canal Sur, entre la presa (río Magdalena) y el río Cañas, con 8,5 km para un caudal de 30m 3 /s.

Además, se incorporó bajo riego en esta I Etapa un área de 6.006 ha en vez de las 3.200 ha programadas. El área que se mejoró terrenos ya bajo riego y de propiedad privada) fue de 2.000 ha. Se construyeron 117,5 km de canales secundarios, 113,5 km de caminos, 49 km de drenajes. Su costo equivalente fue de $19.780.000 en el año de su terminación 1988.

La segunda etapa consideró la construcción del Canal Oeste, desde la presa Magdalena hasta el río Piedras, con capacidad de conducción de hasta 55 m 3 /s y obras de distribución de agua en los suddistritos Piedras y Cabuyo (cantones de Cañas y Bagaces) y el aprovechamiento de 500 ha con aguas subterráneas de Zapandí Norte (que no se llegó a implementar), financiado con préstamos del BID y del Fondo de Inversiones de Venezuela (FIV) y aportes locales por un monto total de $44.500.000.

El número total de hectáreas beneficiadas fueron 12.170 ha. El tiempo de ejecución sería de cuatro años a partir del inicio de las obras en1991.

A la par de las obras de infraestructura, el proyecto traía un componente social muy importante ya que se distribuirían 7.108 ha a pequeños productores mediante Convenio Senara-IDA (hoy INDER). Esto se acompañó con un programa de capacitación a los agricultores seleccionados por el Centro de Capacitación del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA).

Con estas inversiones se pretendió obtener rendimientos superiores a los de la I Etapa en arroz, caña y carne, y se priorizó la investigación en otros cultivos para la diversificación agrícola.

El proyecto fue sujeto a una evaluación de impacto ambiental realizada por la Universidad de Costa Rica, por medio del Centro de Investigación en Contaminación Ambiental (CICA), el Museo Nacional y el Ministerio de Recursos Naturales, Energía y Minas.

La tercera etapa, que comprendía el resto de la infraestructura, se ha venido desarrollando paulatinamente conforme se han podido destinar recursos para las inversiones, según comentado por el ingeniero Marvin Coto (SENARA, comunicación personal).

En el año 2002, por medio de una inversión pública privada por aproximadamente $4.000.000, se construyó una sección reducida del Canal Oeste desde el río Piedras hasta el río Cabuyo, habilitando con riego aproximadamente 10.000 ha en los subdistritos Cabuyo y Tempisque para uso de los asentamientos Falconiana, Tamarindo, Bagatzi, San Ramón, El Canje y Playitas, así como las áreas de los empresarios que construyeron y financiaron la obra bajo la supervisión y dirección del Senara

Desde principios de la década del año 2000, la condición de alta demanda y la brecha en la inversión pública de acueductos, se había traducido en conflictos por el uso y acceso al agua.

La Estrategia Nacional para la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (EGIRH, 2005) señaló que las competencias por el uso del recurso podrían generar conflictos entre usuarios si no se aplicaban las medidas correctivas, en especial, si no se invertía de manera sustancial en infraestructura hídrica.

El Plan Nacional para la Gestión Integrada de los Recursos Hídrico (PNGIRH), oficializado en el 2008, ya contemplaba como eje estratégico la atención de la brecha del abastecimiento de agua para Guanacaste.

Sin embargo, las inversiones que debían hacerse no se hicieron, con la excepción de la construcción de la ampliación del Canal del Sur, desde el río Cañas hasta la carretera Limonal – puente la Amistad, con recursos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), por aproximadamente $15.000.000, con lo cual se llevó agua a los subdistritos Lajas y Abangares en las áreas que se abastecen directamente del canal principal, quedando sin financiamiento y sin construirse la red secundaria de dichos subdistritos.

El área total contemplada en el Plan Maestro para este proyecto fueron 7.500 has nuevas con riego, habilitándose actualmente un total de 3.400 ha por medio de la red principal y algunas obras financiadas con fondos del Inder, PROGIRH y esfuerzos de la empresa privada y recursos propios del Senara.

Al no lograrse el total de inversiones necesarias los conflictos por el agua se han incrementado, en contextos desfavorables de sequía y condiciones cada vez más anormales en el comportamiento del patrón del agua en el espacio y tiempo, colocando a la provincia de Guanacaste en una condición de alto riesgo.

Cuando asumimos el gobierno en el 2014, el país presentaba el inicio de una de las mayores sequías extendida a nivel nacional, pero con extremo impacto en el Pacífico norte, la cual se extendió hasta el 2016, provocando niveles críticos de estrés hídrico y por consiguiente, el impacto severo en las comunidades, sectores económicos y sociedad en general.

Un programa integral

Particularmente, la situación de Guanacaste, por su sensible vulnerabilidad hídrica, y por la evidente falta de inversión en infraestructura hídrica y de gestión del agua para atender las necesidades crecientes de la población y de los sectores productivos a esa fecha, se convirtió en un reto para el nuevo gobierno ya que, para entonces, solo se tenía planteado, a lo interno del Senara, a nivel de Perfil de Proyecto, el denominado “Embalse Piedras”, sin ningún apoyo gubernamental significativo.

De ahí que en la Administración Solís Rivera se decidió incluir en el Plan Nacional de Desarrollo “Alberto Cañas Escalante 2015-2018” una acción estratégica sectorial para ejecutar el Programa Integral de Abastecimiento de Agua para Guanacaste - Pacífico Norte conocido como PIAAG, enmarcado en el Sector Ambiente, Energía y Ordenamiento Territorial, bajo la rectoría del jerarca del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae).

El PIAAG, al finalizar esta administración, logró coordinar a casi una veintena de instituciones públicas, con un consejo de alto nivel integrado por nueve ministros y jerarcas de instituciones autónomas y una secretaría técnica integrada por 12 instituciones, con la participación de las diputadas Arauz, Carrillo y el diputado Marín (†), los concejos municipales y actores cívicos, lográndose desarrollar 54 proyectos de infraestructura hidráulica de regulación, control y distribución de disponibilidad, además de gestión hídrica, con alcances de inmediato, mediano y largo plazo, a fin de satisfacer la creciente demanda de agua de las comunidades y el desarrollo productivo.

La cartera total de proyectos contempló una inversión de más de ¢400 mil millones, de los cuales, a mayo del 2018, se había ejecutado ¢11,8 mil millones y se encontraba en ejecución ¢45,2 mil millones. Además, otros ¢275,5 mil millones tenían fuentes de financiamiento y la construcción del Proyecto de Abastecimiento de Agua para la Cuenca Media del Río Tempisque y Comunidades Costeras, conocido ahora como Paacume, el que se entregó, en mayo del 2018, con un avance del 23% de la vida del proyecto.

El resto equivalente a ¢67,4 mil millones correspondía a proyectos planteados, pero que no se logró encontrarles financiamiento.

Atender la situación requirió de una Declaratoria de Emergencia Nacional, así como de un proceso cívico del más alto altruismo de los actores del desarrollo en Guanacaste y el Pacífico norte al que se le denominó “Mesa Intersectorial de Trabajo por Guanacaste.”

Producto de este proceso, el PIAAG materializó un cambio de visión hacia un enfoque integral y holístico que buscó, mediante la articulación de las instituciones públicas y el sector privado, contribuir a la calidad de vida en función a la disposición del agua para consumo humano y para la producción.

El PIAAG fue clave para colocar la Región Chorotega en niveles de competitividad y colaboración sustantiva para la mejora de los indicadores sociales.

Dentro de este marco, se decidió darle un enfoque multiuso de adaptación al cambio climático y retomar lo pendiente del Plan Maestro de Riego de 1978, que era la construcción de la infraestructura definitiva de conducción al subdistrito Tempisque, y la infraestructura completa de conducción y distribución a los subdistritos Zapandí norte y sur, obras que se incluyeron en el PAACUME, pasando de un desarrollo meramente de presas a un proyecto holístico con visión integral de largo plazo y además con un plan de desarrollo rural.

Este proyecto pretende garantizar el desarrollo del pequeño y mediado productor de la margen derecha del río Tempisque, contempla la reserva de agua en favor de la población para el abastecimiento (con el AyA), y rescata del estrés hídrico los acuíferos costeros solo para agua potable, además, de la potencialidad de la generación hidroeléctrica, el uso del espejo de agua como atractivo paisajístico y turístico para el beneficio de la comunidad de Bagaces.

Con estas obras, bajo un concepto de cobertura y distribución ajustado a la realidad actual, se completaría la visión plasmada en el Plan Maestro de 1978 y en el PIAAG, dándole a esta región la infraestructura necesaria para los próximos 50 años.

En esto jugó un papel fundamental la Unidad Ejecutora que se formó con la participación del ICE bajo la responsabilidad del Senara, y financiada con recursos del Canon de Aprovechamiento de Aguas (Minae) y otros recursos del Ministerio de Hacienda y Senara-MAG, la cual llevó a cabo la ejecución del estudio integral y su factibilidad, así como la evaluación ambiental y trámite ante Setena.

El estudio de línea base de biodiversidad para la compensación requerida a la Reserva Biológica Lomas de Barbudal fue desarrollado con recursos del Senara y realizado por la OET bajo la supervisión del Sinac-ACAT y el Senara.

Es de destacar la importancia meridional que tuvo la participación ciudadana en el PIAAG mostrando altos niveles de responsabilidad del sector privado, de las comunidades, de los consejos municipalidades y organizaciones sociales, así como de las instancias públicas con competencias relacionadas.

Más de 3.600 horas de trabajo inicial de base en la elaboración es un dato que refleja este activismo y que generó un portafolio de proyectos integrado por 54 proyectos, entre infraestructura y gestión, con una inversión proyectada cercana a los 400 mil millones de colones.

Este portafolio de proyectos se le entregó, en un acto formal, al Consejo Regional de Desarrollo (COREDES) “Julio César Jaén”, según acuerdo No. 048-MP-MTSS-MINAE-MH-MOPT-MAG-PLAN. El informe completo puede verse en http://www.da.go.cr/informe-de-ejecucion-del-programa-integral-de- abastecimiento-de-agua-para-guanacaste-pacifico-norte-piaag-2014-2018/.

Con el PIAAG se estableció la línea base de acceso al agua, pero para evitar que ocurriera lo del pasado, se estableció como base para la visión y contratación de la ejecución de un Plan de Gestión e Infraestructura Hídrica en Guanacaste 2030, oficializado en julio del 2020, con visión de 50 años y acciones al 2030.

También, se identificaron al menos 15 potenciales sitios de embalse para aumentar la capacidad de reserva de agua y con ello la resiliencia a la variabilidad y el cambio climáticos. Estos potenciales embalses se priorizan y planifican en este Plan.

La decisión política de la administración Solís fue que el Coredes de la Región Chorotega fuera la primera experiencia de la descentralización de la gestión pública para que los actores de la región lograran establecer agendas y programas de corto, mediano y largo plazo que vinieran a redundar en el bienestar del mayor número.

El PIAAG fue parte de este portafolio de proyectos sobre el recurso agua, pero igual existieron proyectos en otras áreas como vivienda, trabajo, etc.

El Paacume, de lograr su ejecución plena, le daría a la Región Chorotega la oportunidad para que puedan planificar su desarrollo integral ya que contaría con el primer embalse (reserva) de agua que se construye en Costa Rica tanto para la producción económica como para el consumo humano potenciando el desarrollo socioeconómico de la región.