Las mismas cejas, la barba crecida enmarcando las facciones duras de las mejillas y la nariz ancha como la de su padre. De ojos minúsculos pero sagaces. Esas son algunas de las huellas físicas que don Francisco (Paco) Zúñiga parece haber dejado en Ariel, uno de sus tres hijos. Completan sus herederos Javier y Marcela, hijos de Elena Laborde, ahora viuda de don Paco, considerado uno de los grandes artistas de este siglo.
Ariel, cineasta de profesión, está en Costa Rica por dos motivos: para supervisar la muestra Obra de Francisco Zúñiga (1947-1992) que ayer fue inaugurada en la Galería Nacional del Centro Costarricense de la Ciencia y la Cultura (CCCC) sede del Museo de los Niños, exposición que llega al país -por fin- a raíz de la visita del presidente de México Ernesto Zedillo.
La otra razón que apoya la estancia de Ariel en suelo tico -se marcha este fin de semana- es la de completar datos y recolectar fotografías para un catálogo que la Fundación Zúñiga Laborde planea editar este año sobre la escultura de don Paco, nacido en Costa Rica y nacionalizado mexicano en 1987.
El lote de 25 obras, que estará abierto al público a partir de hoy y será desmontado a finales de febrero, es un bocadillo para los espectadores costarricenses, pues posee un valor estético singular: un recorrido por etapas valiosas en el proceso creativo del maestro. Pintura, dibujo, la escultura desarrollada a la luz de ojos vivos y la que el artista produjo con la visión de sus manos cuando la ceguera llegó finalmente a él.
Destacan en la muestra figuras casi abstractas de los años tempranos en la creación; otros trabajos que evidencian su retorno al arte primitivo; dibujos donde incluso hay uno que no fue firmado por el artista; bronces de pequeño tamaño a manera de piezas originales; trabajos de tallado y esculturas de tamaño intermedio.
Resalta también una pintura de un hombre desnudo, que los hijos de Zúñiga ven como un autorretrato de su padre.
La mayoría de obras fueron creadas por don Paco con la visión de la cultura mexicana, por eso es la porción menos conocida en Costa Rica de su obra y es, a la vez, la evidencia de un sueño de arte.
"El sueño de mi padre, más que ser famoso, más que ser genial, era lograr una escultura contundente, una obra que estuviera por encima de lo que los individuos somos. En ese sentido todas las obras que están en la muestra representan los distintos senderos que mi padre tomó para llegar a ese sueño.
"El siempre confió más en la sensibilidad de la gente común que en la de los especialistas y los conocedores. Respetando esa tendencia hicimos la selección pensando en que la muestra fuera legible. Son piezas que vale la pena ver y volver a ver porque hay más en ellas de lo que está a simple vista. Ahí está la dimensión del gran artista aunque a él no le gustaba que le llamaran así."
Para conservar la obra
La Fundación Zúñiga Laborde es una organización familiar, creada por los hijos y la esposa del artista en 1975.
"El objetivo de la fundación por ahora es conservar la obra, mantenerla en buen estado, hacer una que otra venta que le permita sobrevivir. Muchos vendedores ganaron con la obra pero no nosotros.
"Si logramos que los catálogos se vendan, sobreviviremos y, si no, conservaremos algunas obras a título personal."
"La fundación ess una organización sin dinero, el capital son las obras, entre las cuales hay desde dibujos muy pequeños hasta cuadernos de apuntes. Calculo que el lote está entre las 2.000 y 3.000 obras."
Su prioridad es editar un catálogo sobre la escultura producida por don Paco. Este compendio constará de dos volúmenes, el primero contemplará lo realizado de 1923 a 1963, el segundo lo hará de 1964 a 1993. Según Ariel, el catálogo vendrá ilustrado con más de mil obras.
Para completar este trabajo, cuya labor de investigación comenzó Ariel Zúñiga hace seis años, aún falta localizar cuatro o cinco obras desaparecidas: un Cristo, un San Francisco de madera y dos piezas que al parecer fueron destruidas. Las dos primeras -se supone- permanecen en Costa Rica.
La Fundación intenta localizar las piezas que faltan pues la base de datos será cerrada en febrero para comenzar entonces a procesar la información. El catálogo deberá estar listo a finales de este año.
Aunque el legado de don Paco no pasa inadvertido, la Fundación se apega a los ideales del maestro e intenta conservar su obra, mas no el ego.
"Mi padre decía que de lo único que estaba seguro que no quería era tener un museo personal, decía `a mí, Zúñiga no me interesa. A mí me interesa la escultura que hago, hay buena, hay mala, hay pésima y hay excelente y tal vez haya una obra maestra, pero a mí eso no me concierne'. Él no pensaba que la obra de un autor fuera importante, lo que interesaba era como las obras se integran a un conjunto de obras. Por eso no tenía envidias ni hablaba de que unos artistas son buenos o malos."
Don Paco, el padre
"No nos consideramos huérfanos. Tuvimos un padre, siempre estuvo presente, una persona muy estable en el sentido familiar, siempre ahí, siempre trabajando. A veces pienso que era un poco como un monje, siempre metódico, muy consistente, preciso, claro."
Sin quejas sobre su padre, Ariel recordó la enseñanza de crecer por encima de los instintos.
"Nos educó siempre para que privilegiáramos la razón sobre el sentimiento. Decía que una de las debilidades de nuestros pueblos de América Latina es que, o las mujeres se dejan dominar por el útero y se dedican a tener hijos, o los hombres se dejan dominar por el sentimentalismo y entonces dejan de pensar y se quedan en una posición un poco animal, pero que uno debe controlar con más cuidado."
"Él pensaba que los hombres se tienen que dar el tiempo para hacer algo, que se expresen a título personal, que se hagan famosos o no es lo de menos, lo importante es alcanzar una satisfacción con uno mismo."
"Eso es lo que aprendimos porque es lo que vivimos. Es mi opinión y la de mis hermanos."
"Afortunadamente cada uno vive de su propio trabajo y no dependemos de lo que pueda suceder con la obra de mi padre, por lo tanto no existen malestares por lo que se tiene o no se tiene" cerró la conversación el cineasta azteca.
Memoria táctil
Muestra: Obra de Francisco Zúñiga (1947-1992)
Lugar: Galería Nacional, Centro Costarricense de la Ciencia y la Cultura, n sede del Museo de los Niños.
Horario: Martes a viernes de 8 a. m. a 5 p. m., sábados y domingos de 10 a m. a 5 p. m.
Entrada: Gratuita