Paraíso. El riesgo permanente de un nuevo alud no pareciera ser escarmiento, pues nuevas construcciones son visibles en la zona de Alto Loaiza, en Orosi.
Están en el mismo lugar donde hace casi 10 años –el 31 de agosto de 2002 – un gran deslizamiento arrasó todo un barrio. Cuatro adultos y tres niños quedaron sepultados en el sitio.
Desde entonces, la zona fue declarada inhabitable por la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), pero, al parecer, los terrenos pasaron a manos de otros dueños.
“Por alcahuetería de anteriores administraciones, algunos vecinos no respetan ni instituciones ni nada; en este caso hemos ido a poner sellos de clausura, los violan y siguen construyendo”, dijo Jorge Rodríguez, alcalde de Paraíso.
El jerarca aseguró que hace gestiones para que les autoricen a demoler los inmuebles.
Ante consultas de este diario, Lidier Esquivel, jefe de prevención de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) enfatizó que es responsabilidad municipal vigilar que no se levanten construcciones ahí.
“El área es de alto riesgo y así se ha señalado en reiterados informes técnicos, que generan disposiciones a la Municipalidad y que deben ser acatadas obligatoriamente”, explicó el funcionario.
Por su parte, Nelson Moya Picado, jefe de agencia eléctrica del Instituto Costarricense de Electricidad en Cartago, explicó que ellos extendieron los servicios a estos inmuebles porque los interesados presentaron permisos de construcción otorgados por el Municipio.
Con base en dichas autorizaciones, dijo Moya, no podían negarse y por eso se habilitaron siete servicios de nuevos medidores.
Se intentó localizar al exalcalde Marvin Solano para consultarle sobre los permisos de construcción aparentemente concedidos, pero no atendió su teléfono celular.
Preocupación compartida. La preocupación del representante municipal es compartida por Adrián Chaves, coordinador del comité local de emergencia.
Para él “es incomprensible como se olvida en Alto Loaiza el peligro latente”.
Según dijo, tienen informes de que al menos 10 familias que fueron reubicadas vendieron los terrenos, pese a un impedimento legal.
“Le trasladaron el peligro latente a otros, de mayor poder económico, que está construyendo casas de veranear”, manifestó.
Durante un recorrido realizado por un equipo de La Nación , se constataron las nuevas casas junto a las pocas que quedaron de antes.
“Mi familia fue afectada. Ahora vivimos en Cartago, pero vengo aquí a darle vuelta al poco terreno que me dejó el deslave”, manifestó Jorge Granados Garita.