Londres. La actriz galesa Catherine Zeta Jones declaró ayer en la cadena de televisión británica GMTV que su boda, celebrada el mes pasado en Nueva York, con el actor Michael Douglas fue el mejor día de su vida.
En su primera entrevista tras la boda, la actriz confesó que aunque el enlace fue un acto muy formal, también llegó a convertirse en una auténtica juerga.
"A pesar de los nervios, me acuerdo perfectamente de cada uno de los detalles. Pensé que me despertaría al día siguiente y todo me parecería borroso pero lo cierto es que puedo acordarme absolutamente de todo", afirmó con entusiasmo Catherine Zeta Jones.
"Antes de la boda tuvimos que hacer mil cosas y a pesar del estrés que eso implicó, cuando terminó el día vimos que todo había salido fenomenal".
Nueva vida
La bella galesa admitió que todavía no ha conseguido acostumbrarse a su nombre de casada y que, incluso, se sobresalta cuando el portero de su edificio se dirige a ella como "señora Douglas".
Catherine Zeta Jones y Michael Douglas tienen una hija de cuatro meses que también estuvo presente en la boda.
La despampanante mamá confesó también haberse horrorizado por cuánto había engordado durante su embarazo.
No obstante y aunque ello implique unos kilos de más, la nueva señora Douglas afirmó de forma rotunda que antepone el ser una buena madre a estar obsesionada con recuperar su anterior figura.
La actriz se encuentra, en estos momentos, promocionando su nueva película Traffic en la que también trabajó Michael Douglas, aunque no aparecen juntos en ninguna escena.