Murmansk (Rusia). Una expedición de veinte buques de la Flota del Norte rusa zarpó hoy desde varios puertos del Artico hacia la tumba marina del sumergible nuclear "Kursk" como avanzadilla de un rescate repleto de incógnitas y riesgos.
La recuperación del submarino y los 106 cuerpos de la tripulación que permanecen a 108 metros de profundidad en el mar de Barents se convirtió esta mañana en un espectáculo informativo con la llegada a Murmansk de algunos de los más famosos presentadores y periodistas rusos.
El despliegue de barcos, personalidades y prensa que asistirán al comienzo, la semana que viene, de los trabajos preparatorios del levantamiento del sumergible dejó en segundo plano por unas horas las dudas sobre la operación y los peligros aún no despejados.
La compañía holandesa Mammoet, contratada por Moscú para llevar a cabo el rescate, reconoció hoy que tiene un "plan de reserva" para el caso de que ocurra algún imprevisto con los torpedos que pueden quedar en el sumergible o con los dos reactores nucleares.
Organizaciones ecologistas dentro y fuera de Rusia han denunciado el peligro que puede suponer la separación de la proa del barco (donde está el armamento), imprescindible en los trabajos preliminares y para levantar el resto del casco.
Con la partida de los navíos militares y científicos de Murmansk y otros puntos del Artico ruso, se alzó el telón del rescate que tendrá sus fechas clave el 12 de agosto, cuando se cumple el primer aniversario del hundimiento, y a mediados de septiembre.
En ese mes se espera arrancar al "Kursk" de su tumba submarina con ayuda de unos pontones especiales de 140 metros de longitud y 36 metros de anchura, provistos con cables de acero para, con ayuda de 26 grúas, levantar el navío del fango en el que se encuentra ahora.
Después, el "Kursk" será conducido a unos astilleros para su desguace, tras recuperar los restos de los tripulantes del sumergible, que se hundieron con la joya de la Armada rusa en un misterioso accidente que el rescate pretende despejar.
Las hipótesis sobre el naufragio del "Kursk" varían desde la embestida por un submarino extranjero hasta la explosión de algunos de los torpedos que portaba el navío, entre ellos el experimental modelo "Shkval" de propulsión ultrarrápida.
En otoño del año pasado sólo pudieron ser rescatados doce cadáveres de los 118 tripulantes, pero el presidente ruso, Vladímir Putin, prometió a los familiares de las víctimas que el submarino sería recuperado con toda su dotación a "cualquier precio".
Muestra del interés oficial para que en esta ocasión se lleve a cabo sin altibajos la operación fue la presencia esta mañana en Severomorsk, la principal base de la Flota del Norte, del comandante en jefe de la Armada rusa, Vladímir Kuroyédov, y otros altos mandos.
El marino pasó revista a los componentes de la expedición que partieron desde Severomorsk, a donde acudió también el enviado especial de Putin y asesor del Kremlin, Serguéi Yastrzhembski.
Entre la veintena de navíos que partieron hacia el lugar donde se encuentra el pecio del "Kursk" se encontraba el crucero "Pedro el Grande", el destructor "Marzhal Ustínov" y los buques de lucha antisubmarina "Almirante Jarlamov" y "Severomorsk".
A bordo del barco de rescate "Mijail Rudnitski", zarpó también un grupo de científicos y especialistas de los institutos de investigación Krilov de San Petersburgo y Kurchatov de Moscú con una de las tareas más delicadas de la expedición.
Estos especialistas comprobarán la radiactividad en torno al "Kursk" para garantizar la seguridad de los submarinistas noruegos y rusos que días después llegarán en el barco noruego "Mayo" al lugar del naufragio.
El vicealmirante Mijail Barskov, segundo en el mando de Kuroyédov y coordinador de la operación, dijo que en la zona del hundimiento hay ya un barco con la misión de tomar periódicamente pruebas de agua para comprobar si existen cambios en el nivel de radiación.
Esta monitorización de posibles fuentes de radiación continuará durante el rescate del navío hundido.
Barshkov añadió que los 22 misiles tipo "Granit" que portaba en su arsenal el "Kursk" cuando se hundió están en "unos contenedores especiales" que serán recuperados al mismo tiempo que el submarino.
Este es otro de los temores en torno a la operación de rescate, pues al desconocerse oficialmente las causas del naufragio tampoco se sabe qué armamento del "Kursk" estalló en el momento del accidente ni tampoco el estado de los misiles intactos.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Nacion.com Fuente: agencias.