Nuevos Espacios salen al aire cada día con las propuestas de una televisión retro, que mezcla las mejores series de épocas ya idas.
Como un confeso teleadicto desde los ochenta –en proceso de recuperación y limpia en el 2006– siempre agradezco cuando algún canal ofrece ese regodeo nostálgico a través de retransmisiones de viejas series.Entre paréntesis, podría agregar que no deja de ser preocupante cuando se empieza a sentir nostalgia por las horas frente al televisor en contraposición, no sé, digamos que a un paseo en el parque. No obstante, de momentos al aire libre también guardo buenos recuerdos, como cuando de niño fui a la tienda con mi familia a comprar el tele. Perdón por el chascarrillo cínico. Cierro paréntesis.Los canales de dibujos animados –que llamarlos infantiles les queda ya un poco estrecho– han optado por usar más eficientemente sus franjas nocturnas. A partir de cierta hora, Cartoon Network (los fines de semana) y Nickelodeon (a diario) están programando series que buscan enganchar a públicos más adultos.Me interesa particularmente el tema del segundo, que, a través de su espacio Nick at Nite, cada noche saca a orear series que ya guardan varias capas de moho, que van desde Alf, pasan por Mork y Mindy, y llegan hasta Los locos Adams, entre otros carcamales.Es cosa rara la nostalgia. No faltará quien se suelte un gastado “eso sí que era televisión”. A otros los hechizará más la mirada dizque antropológica a otra época, otros vestires, otros hablares, otros haceres.Sin embargo, creo que el imán más fuerte para sentarse de nuevo frente a estos programas es buscar, aunque sea en la frivolidad de la televisión, una ventana hacia tiempos y lugares más “inocentes”; y no hablo de lo que vemos reflejado en pantalla, sino a sentirnos, nosotros mismos, menos cínicos y más inocentes.