Alas de supervivencia es un fino filme que minimiza sus recursos de mediación para dejar brillar a sus protagonistas.
Hay una marcada tendencia en los documentalistas actuales de emplear, exacerbadamente, los recursos de mediación entre el objeto de interés y el espectador. De forma tal, en el caso de los filmes sobre la naturaleza, estos abundan en narraciones, montajes hiperactivos, animaciones por computadora y musicalizaciones en primer plano.A contrapelo con estas tendencias, si se quiere barrocas en su producción, el documental Alas de supervivencia ( Winged migration ) apuesta por una intervención mínima entre la historia y el espectador. La pantalla del televisor efectivamente simula las características de una ventana.El documental persigue la historia de distintas especies de aves migratorias. Es el testimonio de miles de tránsitos alados que se traducen en uno solo, el de la supervivencia. Con una fotografía extraordinaria y una edición genial, un espectador desconcertado presencia, a vista de pájaro, el sobrevuelo a través de miles y miles de kilómetros.El director, Jacques Perrin, buscó que las imágenes hablasen por sí mismas. La narración es prácticamente nula, y solamente se usan algunas viñetas sobre la ubicación geográfica de las aves.Más de ciento cuarenta personas contribuyeron a la creación de este estudio, las cuales visitaron 40 países durante cuatro años de trabajo.En un ejemplo del más clásico arte cinematográfico, Alas de supervivencia es un filme en el que el lenguaje audiovisual fue puesto al servicio de la poesía. Es una pieza que reafirma que las fronteras las ponen las gentes: las aves no necesitan visa ni tarjetas de trabajo para moverse a donde mejor les calienta el sol.El documental se presentará hoy a las 2:30 p.m. y el domingo próximo a las 7:30 a.m. por HBO.